Tiempos de cambios

Los avances tecnológicos son el motor del cambio y el cambio a veces duele. A pesar de ser la nuestra una profesión joven, ha experimentado ya cambios radicales, puntos de inflexión que han supuesto un antes y un después. La aparición del sistema Filene-Finley de interpretación simultánea en los Juicios de Núremberg supuso un hito que sentó las bases de la interpretación simultánea como profesión, pero también un trauma para algunos, que veían esta nueva modalidad con desdén y como una terrible amenaza.

Hoy vivimos otro punto de inflexión, y lógicamente todo lo nuevo, todo lo que suponga salir de la zona de confort genera mucha tensión, mucha incertidumbre y muchos miedos; siempre habrá gente que se oponga a cualquier cambio y siempre habrá personas más audaces dispuestas a probar una nueva realidad, como Léon Dóster en los albores de nuestra profesión.  Y lo cierto es que en estos últimos años las nuevas realidades son muchas: interpretación a distancia, interpretación remota, con móviles, en la nube, con nuevas aplicaciones, con nuevas tecnologías, nuevos proyectos colaborativos, nuevas formas de trabajar, realidad virtual, realidad aumentada. Seguramente la inteligencia artificial y la robótica nos traerán también sorpresas y oportunidades, como dicen los chinos. El mundo está cambiando a velocidad vertiginosa y si no somos capaces de aprovechar la marea y subirnos a la ola, nos quedaremos fuera; puro Darwin. ¿Qué opináis?

 

3 thoughts on “Tiempos de cambios”

  1. Concordo 100%.

    I believe an article I wrote recently will be published in a trade magazine shortly, and I discuss exactly that. My recommendation is to take advantage of demos and try things out.

    Gio

  2. Hola Clara, como siempre, estamos en sintonía, y como Gio, estoy totalmente de acuerdo, no sólo no hay que tener miedo al cambio, sino celebrarlo como parte de la vida y de la esencia del ser humano en continuo desarrollo, yo soy de las que piensan que siempre para mejor si lo acompañan el sentido común y la inteligencia emocional.
    Creo que vivimos tiempos apasionantes en los que se abren no ventanas, sino miradores enteros de posibilidades ante nuestros maravillados ojos. De forma bastante pedestre ya me lo transmitía mi abuela en forma de precioso dicho castellano cuando de pequeña me decía “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, yo entonces pensaba en el pobre camarón, ahora pienso más en la corriente.
    Aprovecho para mandarte un abrazo. Te escribiré pronto para comentarte nuevos proyectos.
    Susana

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