Intérpretes traductores y traductores intérpretes

Hay intérpretes que además son traductores, hay traductores que además son intérpretes, hay traductores que solo son traductores e intérpretes que solo son intérpretes y entiendo el porqué. Yo soy intérprete y además traductora, por vocación, pero también por carácter. Soy más bien impaciente con el texto y más intuitiva que metódica, me gusta obtener resultados inmediatos y por eso me siento como pez en el agua en cabina. Pero también soy tenaz y voluntariosa y hasta aplicada a los detalles lo cual viene bien para la traducción. Lo cierto es que a pesar de ser intérprete disfruto traduciendo y en el ejercicio escrito encuentro un complemento perfecto, una preparación excelente para cabina que me permite equiparme con soluciones, términos, conocimientos, trabajar giros, expresiones o modismos.

Son dos profesiones menos parecidas de lo que parece, que demandan cualidades bien distinta; las diferencias entre la traducción y la interpretación son numerosas y las habilidades o técnicas para realizar los dos trabajos también. Stephen Pearl publicó en 2007 un buen artículo en la Revista de Traductología Trans, titulado «Scripta manent, verba volant. Written translation and simultaneous interpretation – siblings or distant cousins. An exploration of some less apparent differences» en el que realizaba una comparación y contraste pormenorizado entre la Traducción Escrita (TE) y la Interpretación Simultánea (SI) que merece la pena leer.

En el último vídeo de Lourdes de Rioja (AIB) Thomas Harder, escritor, traductor e intérprete AIIC, nos habla precisamente del trabajo del traductor y del intérprete, explicándonos las similitudes y diferencias entre estas dos disciplinas:
 

Tecnólogos e intérpretes

Acaba de concluir en Washington (EE. UU.) la II Cumbre Norteamericana sobre Interpretación con el lema «Quality Interpreting in a Push-Button World: How Professional Identity & Technology are Driving the Future of Our Field», es decir, el papel y lugar de las tecnologías en el mundo de la interpretación: un tema apasionante. Los que no asistimos a las conferencias en persona, pudimos seguir muchas de las charlas y debates a través de twitter y facebook rastreando todo lo que decían nuestros colegas desde tierras norteamericanas con la etiqueta #InterpAmSummit.

Me llamó la atención, entre otras cosas, el estudio que presentó Common Sense Advisory sobre la opinión y actitud que tienen los intérpretes sobre las tecnologías. Según este estudio que se realizó a 179 intérpretes para averiguar qué esperaban de las tecnologías, los intérpretes esencialmente quieren poder escuchar y ver con claridad, recibir con nitidez la voz del ponente, comprender sin interferencias, herramientas para analizar la voz, contexto, información pertinente, acceso a terminología, apoyo y ayuda, más productividad, coexistir con la tecnologías y, en suma, un planteamiento realista. El estudio concluía con la opinión de los intérpretes de que los tecnólogos debieran trabajar con ellos en lugar de intentar sustituirlos. Y de eso precisamente trataba la entrevista que hizo Nataly Kelly a Raymond Kurzweil con motivo de la II Cumbre Norteamericana sobre Interpretación. Kurzweil es un inventor estadounidense, además de músico, empresario, escritor y científico especializado en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. Este experto tecnólogo de sistemas y de Inteligencia Artificial y eminente futurista explica cómo ve el futuro de las tecnologías en el ámbito de la traducción e interpretación:

Ray Kurzweil on Translation Technology from Nataly Kelly on Vimeo.

La traductora Sibel Edmonds: boca de verdades

Cuando leemos las noticias, seguimos los debates políticos, o escuchamos las distintas versiones que de un mismo suceso explican personas muy distintas, a veces resulta muy difícil discernir la verdad indubitable y sin tergiversación de la mentira o la manipulación, la línea que separa una de otra es en ocasiones borrosa e incierta; y, en cualquier caso, subjetiva.


Sibel Deniz Edmonds, hija de un médico azerbaiyano, nació en 1970 en Irán, vivió en Irán y Turquía para asentarse finalmente en Estados Unidos en 1988 como estudiante. Allí se licenció en Psicología y Derecho Penal por la Universidad de George Washington y realizó un Máster en Comercio Internacional y Política Pública en la Universidad George Mason.

Edmonds atrajo la atención pública cuando en marzo de 2002 fue despedida de su puesto de traductora (habla con soltura el turco, persa, inglés y azerí) en la FBI (Washington Field Office), después de acusar a uno de sus supervisores de incompetencia, mala gestión, encubrimiento de actividades ilícitas, y fuga intencionada de información del servicio de inteligencia, lo cual en opinión de Edmonds atentaba gravemente contra la seguridad de los Estados Unidos. Sus acusaciones le granjearon premios (recibió el prestigioso premio «PEN/Newman’s Own First Amendment Award» por su encarnizada defensa de la primera enmienda) y, junto a una cincuentena de antiguos funcionarios del gobierno norteamericano, fundó la coalición NSWBC («National Security Whistleblowers Coalition»), una organización dispuesta a denunciar la existencia de prácticas ilegales o corruptas; así como del sitio web «Boiling Frogs Post», cuyo objetivo es hacer periodismo de investigación imparcial.

En septiembre de 2006 se estrenó en Francia un documental sobre Sibel Edmonds titulado «Kill the Messenger» (Une Femme à Abattre). La película aborda el caso Edmonds e incluye entrevistas con varias personas implicadas en el caso:

Más allá del debate casi filosófico que generan este tipo de casos, lo que está claro es que el mundo cambia y avanza gracias a personas valientes y luchadoras, con iniciativa y empuje, como Sibel Edmonds. Si todos siguiéramos la táctica del avestruz, todavía estaríamos en las cavernas pintando bisontes.

Artículo sobre el caso Edmonds en El Semanal Digital

Entrevista a Sibel Edmonds

Dificultades y descubrimientos

Las unidades de medida siempre dan quebraderos de cabeza a los traductores que tienen que sopesar si hacer la conversión pertinente (normalmente del sistema imperial al internacional) o dejar las unidades originales traducidas incluyendo una nota del traductor que incorpore la equivalencia. Los intérpretes nos zafamos de este dilema porque, lógicamente, la opción de la conversión queda desestimada ;-) , pero no hay que olvidar que para la mayoría de nosotros las cifras son el auténtico talón de Aquiles (además de nombres propios y siglas), especialmente el enredoso billion [En 2005, la Real Academia Española incorporó el término «millardo» (mil millones) para evitar la ambigüedad del billion inglés que, como sabemos, no equivale a nuestro billón, como era el caso hace tiempo en inglés británico, sino a 1.000 millones: el valor del billion americano. La palabra billion se traduce por «mil millones» o «millardo» y trillion se traduce por «billón»]. Con las unidades también tenemos nuestros rifirrafes: y es que, a pesar de una buena preparación, es inevitable, sobre todo al principio, que aparezcan unidades no pertenecientes al SI, con las que no habíamos contado, o de aplicación exclusiva en algún sectores específico; problema que se evita no solo con la preparación sino contando con una lista exhaustiva en cabina. Lo que no había previsto yo hace unos cuantos años era el uso informal de las unidades. Todavía recuerdo la cara de estupor que se me quedó al oír hablar a un científico británico (no cabía la posibilidad de error en la pronunciación) de cumecs con total naturalidad. Sobrepuesta de esa conmoción de milésimas de segundo que en ocasiones nos sobreviene en cabina, decidí repetir la unidad tal cual sonaba y averiguar más tarde de qué se trataba. El conferenciante me explicó que el cumec era una medida de caudal (algo que ya había quedado claro por el contexto), y que en realidad era la abreviatura de cubic metre per second, un término informal que en plural se decía cumecs (cumec = 1 m3/segundo).

Y ya puestos, y como el saber no ocupa lugar, aprovecho para compartir otro descubrimiento léxico también relativo a la potamología [Potamología es el estudio de las aguas fluviales (del griego potamos (Ποταμός) = río), que abarca conceptos como los de su caudal, cauce, cuenca, curso o corriente, régimen fluvial, dinámica fluvial, perfiles (longitudinal y transversal), afluentes y su importancia, ecología, flora, fauna, recursos hídricos e hidroeléctricos, navegación fluvial, etc. ]. Se trata del término stage que, en este contexto, significa altura o nivel de agua.

CUMEC. Volumetric flow rate, also called discharge, volume flow rate, and rate of water flow, is the volume of water which passes through a given cross-section of the river channel per unit time. It is typically measured in cubic meters per second (cumec) or cubic feet per second (cfs), where 1 m³/s = 35.51 ft³/s; it is sometimes also measured in litres or gallons per second. The cumec is a slang term commonly used between workers in the measurement of water flow through natural streams and civil works, but rarely used in writing. Data in units of cumec are used along the y-axis or vertical axis of the a flow hydrograph, which describes the time variation of discharge of a river (the mean velocity multiplied by cross-sectional area). A moderately sized river discharges in the order of 100 cumecs. One cumec is equivalent to 35.3147 cubic feet per second in the United States customary units.

STAGE. Stage is the height of the water surface, in feet, above an established altitude where the stage is zero. The zero level is arbitrary, but is often close to the streambed.

IV Jornadas ASATI: El futuro de la traducción

La Asociación Aragonesa de Traductores e Intérpretes, ASATI, junto con la Universidad de Zaragoza, y en colaboración con la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) organizó el 26 de febrero en Zaragoza las IV Jornadas ASATI sobre el Futuro de la Traducción.

Se ha escrito mucho y muy bien sobre las Jornadas, así que no me extenderé en resúmenes pero sí recomiendo la completa reseña que publicó Carolina Rodrigo en su blog Language Exposure, y las crónicas de Oliver Carreira y Pablo Muñoz que hicieron además una magnífica presentación al alimón (con espontáneo/dropbox incluido ;-) ).

Me gustaría compartir algunas impresiones sobre estas jornadas que para empezar y, como dice Carolina Rodrigo, me sirvieron para salir de la cueva y así poder desvirtualizar a tres compañeros de la blogosfera: Oliver Carreira, autor de la Paradoja de Chomsky, Pablo Muñoz, de Algo más que Traducir, y Fernando Gascón, de El Gascón Jurado. La verdad, es que no deja de ser curioso comprobar que no te llevas ningún chasco, que son tal y como tuitean y tal y como bloguean, unos profesionales como la copa de un pino. Me gustó mucho la presentación de María Barbero, Directora de la revista La Linterna del Traductor, sobre todo por su manera de leer y analizar la literatura 2.0 sobre traducción. Antonio Martín, Presidente de Unico y Director de Cálamo & Cran me ilustró sobre el apasionante mundo de la posedición y corrección del que poco sé. Y finalmente, la Presidenta de ASETRAD: he de decir que me impresionó la poderosa y arolladora personalidad de Margaret Clark. Un gusto haber conocido a todos.

Como suele ser habitual en estos encuentros, falto tiempo para el debate y el networking. Pero a pesar de eso y de que me perdí el ternasco;-), disfruté enormemente de las Jornadas, aprendí mucho y está claro que fue una buena inversión. Gracias ASATI.