La familia de las medias

El lenguaje estadístico está lleno de medias: las hay geométricas, ponderadas, armónicas, generalizadas, cuadráticas, proporcionales, aritméticas geométricas, heronianas, móviles, etc. Pero la familia de las medias también está integrada por promedios, medianas, modas y recorridos.

Media (mean): Número que resulta al efectuar una serie determinada de operaciones con un conjunto de números y que, en determinadas condiciones, puede representar por sí solo a todo el conjunto.

Promedio (average): término medio (cantidad igual o más próxima a la media aritmética).

Moda (mode): Valor que aparece con mayor frecuencia en una serie de medidas.

Mediana (median): Elemento de una serie ordenada de valores crecientes de forma que la divide en dos partes iguales, superiores e inferiores a él.

Recorrido (range): Es la diferencia entre el mayor y menor valor de una variable estadística.

Las medias (y la estadística de manera más general) se aplican y usan en una amplia variedad de disciplinas, desde la física hasta las ciencias sociales, pasando por la medicina, la empresa o las instituciones públicas. Por esa razón, sea cual sea la naturaleza del discurso que nos toque interpretar, no nos libramos de la terminología estadística ;-) Siempre viene bien contar con unas cuantas referencias léxicas no sólo para conocer la traducción del término sino para entender los conceptos:

Glosario de comprensión y uso de la estadística (inglés, francés y español)

Glosario de términos matemáticos (en inglés y español)

Glosario de términos estadísticos (en inglés)

La documentación de cabina

En no pocas ocasiones he hablado (y no me cansaré de hacerlo) de lo importante que es el trabajo del intérprete antes del comienzo de una conferencia, es decir de la preparación. Pero no hay que olvidar que una vez hemos realizado la labor de detective y de ratón de biblioteca nos queda decidir cómo trasladar toda esa información a la cabina, decidir qué llevar. La cabina de interpretación es un espacio reducido y limitado, por lo que hay que tener en cuenta que además del equipo de supervivencia que recomienda la AIIC (cuaderno y papel de notas, bolígrafos, lápices y sacapuntas, marcador fluorescente, toallitas húmedas para limpiar los auriculares, abrebotellas, caramelos o pastillas para la garganta, sujetapapeles o grapadora, prismáticos, botellín de agua, y algún tentempié, etc.) tenemos que meter en el porsiacaso muchos papeles: el orden del día, el listado con los nombres de los ponentes y asistentes, una relación de organizaciones (y siglas), copias de las presentaciones, artículos de los ponentes, listas terminológicas, diccionarios varios, glosarios, portátil o tableta, apuntes propios, chuletas con los términos clave, etc. ¿Y ahora qué me llevo?

Cada intérprete es un mundo y se prepara y documenta de la manera que mejor sabe, o puede, antes de interpretar. Al igual que hay muchos estilos de interpretar, existen también muchas maneras de prepararse antes de una conferencia y muchas formas de utilizar esa información en cabina. Hay intérpretes que no necesitan llevar nada a cabina y otros sin embargo tienen que llevar la casa a cuestas. Algunos pueden consultar listados, ordenadores, diccionarios o la prensa mientras interpretan y otros necesitan concentrar toda su energía en el discurso. Cada maestrillo tiene su librillo. Yo suelo tener siempre un diccionario en cabina y llevar varios listados elaborados previamente por mí, más como apoyo moral que como herramienta de trabajo, pues pocas veces los consulto. A mi me resulta más útil la información concisa y resumida en pequeñas tablas, o mi inseparable cuaderno donde tengo organizadas las ideas del tema que voy a interpretar. ¿Qué os lleváis vosotros a cabina?

La chuleta



El cuaderno

El listado



La presentación

Los diccionarios

El ordenador

La diversidad animal en la red

Estoy aprovechando estos días para actualizar y revisar listados y glosarios de las últimas conferencias que he interpretado y dedicando tiempo a investigaciones terminológicas ex-post (como dirían los economistas). Y en esas estaba rebuscando por la red en pos de información sobre gallinas, gallos y pollos cuando he tenido uno de esos aterrizajes fortuitos y afortunados en una página web que desconocía pero que me ha resultado de gran utilidad.

Se trata de la ADW (Animal Diversity Web), una base de datos en línea de la Universidad de Michigan (EE. UU.) sobre el reino animal (historia natural, distribución, clasificación y biología). Contiene miles de registros de especies animales que incorporan no sólo texto, sino también imágenes de animales vivos, fotografías y películas de distintos ejemplares, e incluso grabaciones de los sonidos que emiten muchos animales. También incluye descripciones de los distintos niveles de organización por encima de la especie (especialmente filo, clase y, en algunos casos, orden y familia). Hay cientos de páginas web e imágenes vinculadas que ilustran las características generales y biología de estos grupos.

La página de ADW está estructurada en 5 apartados principales: (1) Presentación: introducción, noticias, estadísticas, tecnología, condiciones de uso, política de privacidad, socios y colaboradores, premios y reconocimientos y personal; (2) Temas especiales: cráneos, mamíferos y sonidos de ranas (curiosísimo); (3) Enseñanza: recursos para educadores, recursos para alumnos, contribuciones a la BD; (4) Nombres de animales: nombres científicos, listas de autoridades, clasificación (muy útil); y (5) Ayuda: glosario (esencial), búsqueda, enlaces relacionados.

Una de lectos

Una de las máximas en la interpretación es mantenerse fiel al original, y esa fidelidad no solo se refiere a la terminología, al mensaje, la idea, el tono o la intencionalidad sino que pasa también por el registro. De hecho, uno de los retos de nuestro oficio es precisamente el poder adaptar los diferentes registros lingüísticos del original, o incluso las variaciones socioculturales del ponente (lo de las variedades regionales ya sería para nota), a nuestro propio idioma. En este sentido, la sociolingüística nos puede echar una mano ya que esta disciplina estudia las relaciones entre la lengua y la sociedad y los conceptos con los que trabaja siempre nos pueden servir de ayuda:

Cronolecto: variedad de un idioma o de un dialecto geográfico usada por un grupo etario, los cronolectos (especialmente entre los adolescentes) suelen tener características argotales. Los cronolectos más estudiados son el lenguaje infantil y el juvenil. En situaciones de cambio lingüístico, los cronolectos de diferentes grupos de edad pueden diferir bastante en rasgos que están en proceso de cambio.

Ecolecto: variedad de un idioma o dialecto utilizada por un número muy reducido de personas (por ejemplo, los miembros de una familia, de un grupo de amigos).

Etnolecto: variedad hablada por los miembros de una etnia, término muy poco utilizado, ya que, por lo general, se trata de un dialecto geográfico.

Geolecto: variedad de una lengua o dialecto hablada en una zona geográfica muy determinada, y sólo en esa zona. Por ejemplo el pixueto, dialecto del asturiano que sólo se habla en la villa de Cudillero, o el monegasco dialecto de la lengua provenzal, que sólo se utiliza en el Principado de Mónaco.

Ideoléxico: variedad moldeada de acuerdo a alguna ideología. El idioléxico más estudiado es, probablemente, el lenguaje políticamente correcto.

Idiolecto: variedad de la lengua hablada por una persona, es decir, el término se refiere al conjunto de peculiaridades que una persona usa sistemáticamente y en la que difiere del uso de los miembros de su comunidad lingüística.

Sexolecto: conjunto de particularidades del habla, propias de los hombres o de las mujeres.

Sociolecto: conjunto de particularidades del habla típicas de una clase o de un estrato social.

Tecnolecto: conjunto de palabras y locuciones propias del lenguaje profesional.

Curiosidades lingüísticas y ganaderas

Hace poco escuché en una conferencia que la pureza de la raza porcina ibérica no era tal, y que de hecho si nos poníamos a rebuscar y a trazar el origen del cerdo ibérico éste se encontraba nada más y nada menos que en la pérfida Albión. No sé cuanta verdad habría en aquella afirmación o si realmente se sustentaba en algún estudio genético de cierta enjundia o era simplemente un recurso retórico, pero picada por la curiosidad me puse a buscar y la verdad es que no encontré ningún indicio del supuesto parentesco angloibérico. Sin embargo, sí que di con uno de esos términos cargados de alusiones culturales e históricas y de difícil traducción, que en cierta medida emparienta el sistema productivo de nuestro delicioso cerdo ibérico con el del británico.

Se trata del término «Pannage» [del francés antiguo pasnage, y éste a su vez del latín medieval pastionaticum, de pastio(n-), pastar, del verbo pascere, alimentar], una práctica muy antigua en las islas británicas que consistía en conceder el derecho o privilegio de llevar los animales, los cerdos en este caso, a tierras comunales o bosques de la Corona para que se alimentaran de las bellotas, hayucos, castañas y demás frutos que allí había. Hoy en día esta práctica está en desuso, sin embargo en el Sur de Inglaterra (New Forest) todavía se observa esta costumbre que también recibe el nombre de Common of mast (una suerte de dehesa comunitaria) y es parte importante de la ecología forestal además de práctica beneficiosa para otras especies para las que las bellotas resultan tóxicas (vacuno y ponis).

La duración mínima del «Pannage» es de 60 días, pero la fecha de inicio depende de la climatología y del momento de la caída de las bellotas; la institución denominada Court of Verderers (una especie de comisión forestal, legado de tiempos normandos) decide cada año la fecha de comienzo del «Pannage». El resto del año los cerdos no pueden vagar libremente por el bosque, con la excepción de las cerdas reproductoras (denominadas «cerdas privilegiadas») a las que se les permite salir, siempre que no molesten y vuelvan a la porqueriza por la noche. Los cerdos llevan varias argollas en el hocico para evitar que hocen en exceso y dañen el terreno.
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