La estabilidad emocional de los intérpretes

Acabo de descubrir una artículo cuyo título me llama poderosamente la atención: «Emotional stability as a predictor for interpreter competence: A consideration in determining aptitude for interpreting». Según se desprende del resumen de este artículo de Karen Bontempo y Jemina Napier de la Universidad Macquarie (Australia), el éxito en el desempeño de un intérprete (en este caso de un intérprete de lengua de signos) depende tanto del funcionamiento cognitivo como de su personalidad. Si bien la capacidad cognitiva es un buen indicador para predecir el éxito en muchos contextos laborales, sin embargo la relación que existe entre personalidad y logros profesionales es menos concluyente, a pesar de que los psicólogos de empresa siempre han sostenido que las nociones de vocación y personalidad desempeñan un papel fundamental en el desempeño laboral. Bontempo y Napier llevaron a cabo un estudio en Australia con 110 intérpretes de lengua de signos acreditados y midieron conceptos como la autoeficacia, la orientación de meta y la afectividad negativa, así como la importancia que los intérpretes asignaban a la competencia percibida. La dimensión de estabilidad emocional, representada por rasgos de ansiedad y neuroticismo (término acuñado por Hans Eysenck que define un rasgo psicológico relativamente estable y una parte de la personalidad que conlleva inestabilidad emocional, inseguridad, tasas altas de ansiedad, estado continuo de preocupación y tensión, con tendencia a la culpabilidad y generalmente unido a sintomatología psicosomática) y medida en una escala de afectividad negativa, resultó ser un factor de gran significancia para poder predecir la competencia del intérprete.

Bontempo,  Karen  y  Napier, Jemina (2011). Evaluating emotional stability as a predictor of interpreter competence and aptitude for interpreting. In: Aptitude for Interpreting. Número especial. Interpreting, 13:1 (2011). Shlesinger M. y Pöchhacker F. (eds).

Garabateando en cabina

Cuando tengo que interpretar una conferencia muy técnica o cuando tengo que seguir a un ponente con un acento especialmente complicado o que habla a gran velocidad suelo dejar los papeles de cabina hechos un auténtico desastre; llenos de círculos, rayas y demás garabatos. Siempre me había preguntado el porqué de esa costumbre tan “rara” y por fin esta semana he dado con la respuesta.

garabatos-copia
Jackie Andrade, investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, acaba de publicar los resultados de sus experimentos sobre el garabateo en un artículo titulado “What does doodling do?” publicado en la revista Applied Cognitive Psychology. Según este equipo de investigadores de la Universidad de Plymouth, los garabatos pueden ser una ayuda para mantener la mente alerta, mejorar la concentración y recordar más información.

Vía: BBC

Más memoria y concentración en el campo

Estar en contacto con la naturaleza mejora la memoria y la atención, según una investigación de la Universidad de Michigan (EE. UU.), publicada en la edición de diciembre de Psychological Science, que confirma la teoría popular de que es bueno salir a tomar el aire o dar una vuelta para despejarse.

Marc Berman, John Jonides y Stephen Kaplan, de la facultad de Psicología de la Universidad de Michigan han descubierto que la memoria y la atención mejoran un 20 por ciento después de pasar una hora en contacto con la naturaleza o simplemente dando un paseo por un parque.

Según los científicos, las distracciones y el bullicio de la ciudad estimulan a la gente, pero parece que consumen atención y memoria, mientras que la naturaleza tiene un efecto calmante y regenerativo en las personas. De hecho, según los investigadores, salir de paseo (y mandar a paseo a según quién, relaja mucho también) y tomar el aire ayudan a mejorar la memoria y la atención; relajan y favorecen la concentración. Tomamos nota.

Vía: EFE, 16 diciembre de 2008