Cabina muda
Si no tenemos la posibilidad de hacer cabina muda, ni de hacer prácticas compartiendo cabina con algún amable colega, hoy en día existen ya muchas maneras de practicar la interpretación simultánea en casa o en el despacho. Audacity es una de ellas.
Audacity es un editor de audio (de código abierto), fácil de usar y multilingüe para Windows, Mac OS X, GNU/Linux y otros sistemas operativos, y que se puede usar para grabar audio en directo (usando un micro o un mezclador), convertir cintas y grabaciones a sonido digital o CD, importar archivos de sonido, editarlos y combinarlos con otros archivos o nuevas grabaciones, exportar grabaciones en varios formatos de sonido, crear efectos (cambiar el tono sin alterar el tempo y viceversa, eliminar ruidos estáticos, silbidos, tarareos u otros ruidos de fondo constantes), alterar las frecuencias con la ecualización, ajustar los volúmenes con el compresor, amplificar y normalizar los efectos, y muchas cosas más.

Obviamente, para la práctica de simultánea este programa ofrece un sinfín de posibilidades. Primero hay que importar el archivo de audio que se quiere interpretar y para ello hay que ir a «Project->Import Audio» y copiar el audio original en la Pista 1 (conviene escuchar la grabación para verificar que se ha copiado bien). Luego, (habiendo configurado las preferencias para que se puedan grabar otras pistas mientras se graba una nueva) hay que pulsar el botón rojo para grabar la interpretación en la Pista 2 mientras estamos escuchando la conferencia en la Pista 1 a través de los auriculares. Cuando se hace click en grabar, Audacity crea una nueva pista de manera automática, por lo tanto es imposible grabar sobre un archivo audio con Audacity.
Lo único que hay que hacer es importar la pista que se quiere interpretar, ponerse los auriculares, configurar el micro y pulsar «grabar», así de simple.

La parte más compleja es quizás la configuración correcta del sistema, pero en la página y foros de Audacity, se puede encontrar mucha información y ayuda. Básicamente, hay que indicar en el origen de la grabación (Edit -> Preferences -> Audio I/O menu), el micrófono que estés usando, y en dispositivo de reproducción el altavoz que estemos usando, asegurándonos de que la opción «Software Playthrough» está apagada (OFF), y «Play other tracks… » está encendida (ON).
Grabando, grabando
Ayer tuve la suerte de interpretar a un correcaminos de Minnesota (Bip Bip), consultor y experto en el posicionamiento de salchichas y demás productos de Oscar Mayer. ¡Qué manera de hablar! Muy interesante, eso sí. Una pena no haber llevado la grabadora, ya que no pude escuchar mi interpretación. Conociéndome como me conozco, estoy convencida de que si lo hubiera hecho, estaría hundida en la miseria, o escondida debajo de una silla, atormentándome por haberme dejado arrastrar por la inercia del discurso del orador, y repitiéndome sin parar: síntesis, décalage, reformulación, síntesis, décalage, reformulación, síntesis, décalage, reformulación, síntesis, décalage, reformulación…..
Grabarse y oírse es esencial para poder mejorar y para aprender a interpretar bien; y hay que ser muy metódico. Conozco a muchos colegas que tienen verdadera aversión a las grabadoras. ¿Cómo vamos a mejorar si no sabemos cómo interpretamos? Los músicos se escuchan, los bailarines se miran en el espejo, muchos médicos graban sus intervenciones y muchos profesores también graban sus clases. ¿Por qué será que a algunos intérpretes les cuesta tanto escucharse? Las palabras del Maestro Viaggio son muy elocuentes en este sentido:
¡La primera vez que me escuché casi me muero! Cada vez que excedía cierta velocidad, la voz se me subía a un falsete insoportable; para no hablar de los vicios más irritantes, como las vacilaciones, las autocorrecciones innecesarias, las frases empezadas antes de tiempo y terminadas con toda torpeza, la sintaxis acartonada, el uso abrumador de perífrasis verbales (siempre “formular una propuesta”, y jamás sencillamente “proponer”) o de verbos nominalizados (“para la solución del problema”, y nunca lisa y llanamente “para solucionar el problema”), el léxico insulso, la entonación monocorde… en suma, la absoluta antinaturalidad de la elocución que sigue aquejando a tantos colegas que no son conscientes de ella porque nunca se han oído interpretar.
Consecutiva simultánea: una nueva modalidad de interpretación
Se dice que el 90% de las interpretaciones se realizan en modalidad simultánea y, hoy en día, es la modalidad de interpretación más demandada y más empleada, especialmente en reuniones y congresos internacionales.
La consecutiva se emplea más en reuniones diplomáticas, en visitas de alto nivel (presidentes, ministros, etc.), en cenas de clausura de congresos o conferencias, o cuando no se dispone del equipo necesario de simultánea, o éste está averiado.
Como le ocurre a muchos colegas intérpretes, pocas veces salgo de cabina para hacer consecutiva porque -acostumbrados como estamos a la simultánea- la interpretación consecutiva nos da mucho respeto.
Hace tiempo -creo que fue el año 2002- leí una entrevista muy interesante a Michele Ferrari (SCIC) en la que hablaba de su experiencia con las nuevas tecnologías aplicadas en el ámbito de la interpretación consecutiva. Su “experimento” consistía en grabar el discurso con la ayuda de su PDA (Cassiopeia palm-size PC), archivarlo y reproducirlo de nuevo, esta vez usando auriculares para poder ir interpretándolo de manera simultánea.
