La interpretación en los procesos de Tokio

Para quien no conozca los pormenores de la interpretación durante los procesos de Tokio celebrados entre 1946 y 1948 en los que se juzgó a 28 criminales de guerra japoneses (Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente, TMILO), recomiendo una parada en la obra de Kayoko Takeda, profesora en el MIIS de interpretación y traducción japonés-inglés desde 1994 y en la actualidad directora del programa de japonés en este prestigioso centro. Se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Kobe en Japón y tiene un Máster en traducción e Interpretación del MIIS y un PhD en traducción y estudios interculturales por la Universitat Rovira i Virgili (España). Como intérprete ha trabajado principalmente en conferencias y en el sector legal y comercial además de haber interpretado para la NASA, los juegos olímpicos y las negociaciones comerciales entre EE. UU. y Japón.

Kayoko Takeda es autora de numerosos artículos sobre los aspectos sociopolíticos de la interpretación en los procesos de Tokio y en la Segunda Guerra Mundial y su tesis doctoral titulada «Sociopolitical Aspects of Interpreting at the International Military Tribunal for the Far East (1946-1948)» dirigida por Franz Pöchhacker y Miriam Shlesinger y defendida el 18 de octubre de 2007 ante un jurado formado por Daniel Gile, Ingrid Kurz, Minako O’Hagan, Anthony Pym y  Jordi Mas López le serviría de base para un libro que publicaría el año pasado con el título «Interpreting the Tokyo War Crimes Tribunal» tal y como relata en esta entrevista que le realizó Anthony Pym:

Resumen en español de la Tesis Doctoral de Kayoko Takeda  publicado en la página del Grupo de Estudios Interculturales de la Universidad Rovira i Virgili, España:

Este estudio se basa en la premisa de que la interpretación es una actividad social, y que por lo tanto debe ser descrita y explicada en referencia al contexto cultural, político y social de la localización en la que el intérprete trabaja. El ámbito del estudio cubre los arreglos de interpretación y el comportamiento de los lingüistas (especialistas del lenguaje) involucrados en el proceso de interpretación del Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente (TMILO). El TMILO, más conocido como Procesos de Tokio, tuvo lugar desde mayo de 1946 a noviembre de 1948 con el fin de juzgar a 28 criminales de guerra japoneses. La característica más destacada de la interpretación en el TMILO es que tres grupos social y étnicamente diferentes cumplieron tres funciones diferentes en el proceso de interpretación: ciudadanos japoneses interpretaron en los procesos, nisei (Japoneses-americanos de segunda generación) monitorizaron la actuación de los intérpretes, y oficiales militares caucásicos, actuando como peritos lingüísticos, decidieron las disputas en relación a  la traducción y la interpretación.

Este estudio busca un doble objetivo. En primer lugar, introducir una perspectiva general de este acontecimiento interpretativo tan poco estudiado en la historia y describir y analizar algunas características propias de la interpretación en el TMILO, prestando especial atención al contexto cultural, político y social del  juicio.

Según las estadísticas del TMILO, se ofreció traducción entre inglés y japonés durante todo el juicio, además de interpretación simultánea de ruso como un arreglo autónomo para un juez soviético que no entendía ni japonés ni inglés. Durante el juicio, el tribunal también usó intérpretes de chino, francés, holandés, alemán, ruso y mongol, cuando los testigos o los fiscales usaron cualquiera de estos idiomas.

El TMILO era operado esencialmente por el ejército estadounidense. La Sección Lingüística tenía como jefe a un oficial militar americano y era la encargada de organizar intérpretes y monitores según las necesidades del tribunal. Los intérpretes fueron reclutados principalmente en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. También trabajaron como intérpretes unos cuantos ciudadanos japoneses de familia y/o educación bilingüe. Los peritos lingüísticos y los monitores nisei fueron reclutados entre aquellos que habían colaborado con la inteligencia militar estadounidense durante la guerra.

Harry Obst, lecciones de un intérprete diplomático

Acaba de salir a la luz un nuevo libro que tiene como autor y protagonista a un afamado intérprete estadounidense. El libro se titula White House Interpreter: The Art of Interpretation y su autor es Harry Obst.

Obst nació en Konigsberg, la capital de la Prusia Oriental, en 1932, una ciudad vibrante de cerca de 400,000 habitantes y cuna del famoso filósofo Kant y del escritor E.T.A. Hoffmann, pero que quedó totalmente destruida al final de la segunda guerra mundial, y pasó a manos soviéticas para llamarse Kaliningrado. Cuando Hitler comenzó la segunda guerra mundial Obst tenía 7 años, su padre fue reclutado y enviado al frente en Rusia donde pereció. A los 17 años escapó de la Alemania federal comunista y en 1956, tras licenciarse en la Universidad de Maguncia, se trasladó a Munich esperando encontrar trabajo como traductor de libros o documentos escritos en inglés o francés ya que en esa época había muchas editoriales en esa ciudad. No tuvo demasiado éxito y acabó vendiendo maquinaria de oficina. Por casualidades de la vida, un día se encontraba almorzando en un restaurante cuando entraron tres americanos y se sentaron en una mesa cercana. El menú estaba escrito en una jerga bávara y los extranjeros no conseguían entenderlo. Obst les ofreció su ayuda y acabó sentándose a su mesa. Resultaron ser tres empleados del consulado americano que estaban buscando refugiados como él, ya que el 31 de diciembre de ese año finalizaba el plazo que establecía la ley de asistencia a los refugiados (Refugee Relief Act) para llevar a Estados Unidos a todos aquellos refugiados que hubieran perdido su hogar como consecuencia de las acciones llevadas a cabo por este país. A finales de enero de 1957 ya estaba volando hacia Estados Unidos, como emigrante legal, donde recibiría la ciudadanía en 1963.

Harry Obst trabajó en su país de acogida como intérprete diplomático para el Departamento de Estado, en Washington, llegando a interpretar para 7 presidentes norteamericanos (Johnson, Nixon, Ford, Carter, y Reagan, entre otros). De 1984 a 1997 dirigió la Oficina de Servicios Lingüísticos del Departamento de Estado (Office of Language Services) y de 1997 a 2004 fue Director y profesor de la Escuela Inlingua de Interpretación en Arlington (Washington). Desde su jubilación compagina su labor como intérprete con la de conferenciante, escritor y profesor, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Si algo caracteriza a este intérprete es su sagacidad, tranquilidad, optimismo y pragmatismo, valga a modo de ejemplo algunos de sus consejos:

We are detectives, hunting for clues. Inferential reasoning is easier the more clues you pick up on. Deductive reasoning is easier the more general knowledge you already have.

It is his position that all interpreting uses the same essential skills: listening, useful notes, and improved short-term memory. He also declares the world to be two dimensional: envision a chart or grid – across the top is “who (or what) does what to whom (or what)”. Down the left side is “when where how why”. The rest of this two-dimensional world is just putting the right notes in the right box.

About 75% of all messages are of this type and as good detectives we can use strategic listening to anticipate content, taking a considerable load off. The remaining 25% are descriptive messages with the verb “to be” or “to have”, plus a few standard salutations, exclamations, and warnings. Harry is not reluctant to tell interpreters that analytical skills and general knowledge are more important than a keen eye for the bon mot.

Vía: Witsnet , Apuntes online y The Dicetower