Interpretando para el General Marshall
Ahora que se habla tanto del espionaje en internet, del uso no muy lícito de las redes sociales, como facebook, para recabar información sobre compañeros de trabajo, y muchas otras cosas más que no vienen al caso, me viene a la memoria una crónica de Maurice J. Bresnahan de hace ya unos cuantos añitos, pero que resulta de lo más pertinente para nuestra profesión.
Una de las más célebres citas de Mark Twain reza así: “La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga“. Y si no que se lo digan a los intérpretes del Centro Europeo George C. Marshall de estudios de Seguridad, ubicado en la ciudad alpina de Garmisch, en Alemania.
El Centro Marshall es una destacada institución de enseñanza dedicada a asuntos de seguridad y defensa transatlánticas cuyo objetivo es crear un entorno de seguridad más estable. A través de toda una serie de programas formativos, el CISS (College of International and Security Studies) desempeña un papel primordial en el cumplimiento de los objetivos del Centro, es decir, promover las relaciones e instituciones de defensa de la democracia, fomentar enfrentamientos pacíficos, y potenciar asociaciones duraderas entre las naciones de Norteamérica, Europa y Eurasia.
El Centro Marshall organiza conferencias, programas de investigación, talleres y estudios de posgrado para profesionales militares y civiles de Europa y Asia central sobre aspectos tales como la cooperación regional y la seguridad transnacional, las operaciones de estabilidad, seguridad, transición y reconstrucción, terrorismo y seguridad, organizaciones de contraterrorismo, etc.

En este Centro se tratan asuntos complejos y delicados relativos a las relaciones internacionales y a las democracias emergentes, y aquí más que en cualquier otro ámbito profesional no vale la palabra casi correcta –como decía Twain–, elegir la palabra adecuada es una decisión muy trascendente que destila tensión. Creo que con este ejemplo queda patente la exigente labor de los intérpretes, una profesión que requiere no sólo el perfecto dominio de varios idiomas, sino que entraña un sofisticado y profundo conocimiento de la cultura de las naciones y también del tema que se tenga que interpretar.
El lema del Centro es “Paz a través del entendimiento“; y con participantes de más de 40 países, una interpretación de alta calidad es la clave para llegar a ese entendimiento.
El Centro Marshall cuenta con un equipo de intérpretes y traductores contratados por su experiencia y trayectoria profesional y que trabajan en los 3 idiomas que se emplean en los cursos que dicta el Centro: inglés, alemán y ruso.
Por cierto, por si alguien está interesado, el Centro organiza -entre otros- un curso de tres semanas de interpretación consecutiva (ruso).
vía: ATA
El palo borracho y la probidad
Algunos días me despierto deseando ser tan inteligente y astuta como una de las especies arbóreas que más me gusta, el Palo Borracho, y haber evolucionado de igual manera desarrollando un sistema de protección y defensa ante los abyectos depredadores. ¡Qué se le va a hacer!

El increíble Palo Borracho (Choristia speciosa) es un árbol caducifolio de la familia de las bombacáceas, nativo de los bosques cálidos y húmedos de las regiones tropicales y subtropicales de América Central y del Sur. Tiene también otros nombres comunes igualmente bonitos y sonoros, como toborochi, yuchán, algodonero, palo botella, palo barrigudo, samohú, samuhú, ñandubay, o painero.
Una de las características más notables de mi admirado Palo Borracho no es la belleza de sus flores o el porte de sus ramas, sino la característica forma de su tronco. El árbol es originario de los desiertos de Argentina (Salta, Catamarca, Jujuy…) tierras muy áridas y que reciben muy pocas lluvias. Por la noche el Palo Borracho bebe el agua del rocío y va almacenándola en un depósito que alberga en su interior y que emplea cuando la sequía se agrava o perpetua. Los animales lo saben, y cuando aprieta la sed y no encuentran otras fuentes, rascan el árbol hasta hacerle una herida por donde mana el líquido. El árbol cuenta con un mecanismo de defensa, unas especie de blindaje vegetal –unas inmensas púas en forma de clavos– que hacen difícil la tarea de los animales. Supervivencia.

Si algún día veis un ejemplar de Palo Borracho, dadle unas palmaditas a su enorme barriga, y escuchareis el sonido del agua que contiene en su interior.
