Interpretando a pesar del estrés
Ayer en el programa radiofónico Don de Lenguas, del Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Salamanca, Alexia de Francia, intérprete de cabina española de la DG SCIC, hablaba –entre otras cosas– del estrés al que se ven sometidos los intérpretes en su quehacer diario y de cómo se va reduciendo la carga de estrés conforme se va adquiriendo experiencia, aunque nunca llega a desaparecer.
A hilo del estrés, me gustaría referirme a un artículo que leí hace tiempo de Said Shahat titulado «Stress and the Interpreter» en el que hacía un análisis pormenorizado de este fenómeno y de su incidencia en la calidad de la interpretación, haciendo alusión a diferentes factores estresantes, síntomas, y métodos de relajación. Además, hablaba de la importancia de contar con una nutrida red social (familia, amigos, compañeros) de apoyo que indudablemente sirve de ayuda a la hora de gestionar mejor las situaciones de estrés.
El artículo comienza hablando del estrés en términos generales, como reacción fisiológica del organismo para poder afrontar una situación que se percibe como amenazante o la demanda de un rendimiento superior al normal, de sus principales causas (frustración, fatiga y miedo), síntomas (subjetivos, comportamiento, cognitivos, sicológicos, u organizativos), respuestas (alarma, adaptación y agotamiento), tipos de personalidad (tipo A o B) y factores estresantes en la actividad de interpretación.
Shahat termina su artículo hablando de técnicas de relajación y estrategias para gestionar y controlar mejor el estrés inherente a nuestro trabajo y cita alguna de las ideas que ponen en práctica sus compañeros de profesión, desde los paseos hasta la meditación, pasando por el yoga, la naturopatía, los masajes, los cristales, o las piscinas de flotación.
Os dejo el enlace al artículo para que lo podáis leer con tranquilidad: «Stress and the Interpreter»
Said Shahat trabajó en la Universidad Deakin de Australia como profesor de interpretación y traducción y de lenguaje y cultura árabes.
Vía: WATA
Más memoria y concentración en el campo
Estar en contacto con la naturaleza mejora la memoria y la atención, según una investigación de la Universidad de Michigan (EE. UU.), publicada en la edición de diciembre de Psychological Science, que confirma la teoría popular de que es bueno salir a tomar el aire o dar una vuelta para despejarse.
Marc Berman, John Jonides y Stephen Kaplan, de la facultad de Psicología de la Universidad de Michigan han descubierto que la memoria y la atención mejoran un 20 por ciento después de pasar una hora en contacto con la naturaleza o simplemente dando un paseo por un parque.
Según los científicos, las distracciones y el bullicio de la ciudad estimulan a la gente, pero parece que consumen atención y memoria, mientras que la naturaleza tiene un efecto calmante y regenerativo en las personas. De hecho, según los investigadores, salir de paseo (y mandar a paseo a según quién, relaja mucho también) y tomar el aire ayudan a mejorar la memoria y la atención; relajan y favorecen la concentración. Tomamos nota.
Vía: EFE, 16 diciembre de 2008

