Hablar varios idiomas es bueno para la salud
Las recientes investigaciones sobre neurobiología y bilingüismo señalan que el dominio de dos idiomas, especialmente desde niños, no solo mejora la capacidad de concentración sino que podría ser también beneficioso para prevenir la aparición de demencia senil y otras enfermedades similares. Otros estudios sugieren que el bilingüismo podría retrasar –hasta 4 años– el desarrollo de enfermedades vinculadas a la demencia senil, incluida la enfermedad de Alzheimer.
Parece ser que los preescolares bilingües se centran más en sus tareas y se distraen menos que sus compañeros monolingües. Es como si el hecho de manejar dos idiomas ayudara al cerebro a agudizar su capacidad para centrarse, evitando información irrelevante. Se especula incluso que el hecho de hablar dos idiomas podría incrementar el flujo de oxígeno y sangre al cerebro, ayudando a mantener las conexiones nerviosas en buen estado, factores que, se cree, previenen la demencia.
De hecho, se ha descubierto recientemente que la materia gris de los adultos bilingües es más densa, sobre todo en el hemisferio cerebral izquierdo, desde donde se controla la mayoría de las habilidades lingüísticas y comunicativas. Este efecto es todavía más pronunciado en aquellas personas que aprendieron un segundo idioma antes de los cinco años, y entre aquellos que dominan su segundo idioma.
Estos resultados indican que ser bilingüe desde una temprana edad altera de manera significativa la estructura del cerebro.
Los detalles de este interesante estudio están en el número de septiembre de la revista Brain briefings.
Experimentos con intérpretes
Que yo sepa, nadie puede adivinar nuestros pensamientos, pero sí hay algunos científicos que dicen poder explicar en qué idioma pensamos. Parece ser que los expertos científicos pueden llegar a “detectar” nuestra lengua materna y el nivel de otros idiomas que hayamos aprendido, antes incluso de que emitamos palabra alguna, a través del estudio de la actividad cerebral mientras leemos, por ejemplo.

En la cátedra de electrofisiología cognitiva, de la Universidad Milano-Bicocca de Milán, el equipo de la Dra. Alice Mado Proverbio realizó, durante más de un año, una serie de experimentos con un grupo de 15 intérpretes, revelando lo que consideran diferencias sorprendentes en la actividad cerebral cuando dichos intérpretes observaban palabras escritas en su lengua materna o bien en otros idiomas que hablaran. Los resultados de estos estudios muestran la manera tan diferente que tiene el cerebro de absorber y recordar los idiomas aprendidos en la infancia o posteriormente, en la edad adulta.
Todos los intérpretes que participaron en el estudio eran italianos y trabajaban para la UE traduciendo en inglés e italiano. Puesto que hablaban inglés con muchísima fluidez, los investigadores no esperaban observar grandes diferencias, en cuanto a actividad cerebral, al cambiar de un idioma a otro.
Los mapas mentales de Tony Buzan
Tony Buzan nació en Londres en 1942 y se licenció en Psicología, Inglés, Matemáticas y Ciencias por la Universidad de British Columbia en 1964 (¡brillante combinación!). Ha publicado más de una veintena de libros sobre el cerebro, la creatividad y el aprendizaje y se ha convertido en una especie de gurú que asesora a gobiernos, multinacionales, equipos olímpicos o jugadores de ajedrez para que puedan sacar el máximo rendimiento a sus mentes.
En 1995 cayó en mis manos uno de sus primeros y más revolucionarios libros [The Mindmap Book. Radiant thinking: The major evolution in human thought. (1990). BBC books, London]. Ya entonces la idea de los mapas mentales me pareció genial y con un potencial de aplicación enorme. Cuando empecé a dar mis primeros pasos en este mundo de la interpretación me acordé del libro y del concepto fundamental de los mapas mentales e intuí que sería una herramienta muy provechosa para mi trabajo, no sólo para preparar temas, sino para el ejercicio mismo de interpretación, para “visualizar” mejor las ideas del discurso original e incluso en la toma de notas. Sin embargo, supongo que por falta de tiempo y energía en aquellos primeros años, no seguí profundizando en ese concepto genial de Buzan. Fue al empezar este blog, cuando redescubrí el libro y muchos otros artículos y obras que circulan ya por la red.
Según la definición de Buzan, los esquemas de mapas mentales
“….son una poderosa técnica gráfica que nos ofrece una llave maestra para acceder al potencial del cerebro y que se puede aplicar a todos los aspectos de la vida, de tal manera que una mejoría en el aprendizaje y una mayor claridad de pensamiento puedan reforzar el trabajo de los seres humanos.”
Esta técnica permite organizar y representar información compleja de forma gráfica, y el mapa resultante utiliza palabras e imágenes para representar ideas y conceptos que se unen a otras por medio de líneas radiales cuyo origen es una idea central. Los mapas mentales fomentan la creatividad, la retención y el aprendizaje en general; ayudan a organizar ideas, estudiar un problema, pensar un nuevo negocio, etc.
