Garabateando en cabina

Cuando tengo que interpretar una conferencia muy técnica o cuando tengo que seguir a un ponente con un acento especialmente complicado o que habla a gran velocidad suelo dejar los papeles de cabina hechos un auténtico desastre; llenos de círculos, rayas y demás garabatos. Siempre me había preguntado el porqué de esa costumbre tan “rara” y por fin esta semana he dado con la respuesta.

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Jackie Andrade, investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, acaba de publicar los resultados de sus experimentos sobre el garabateo en un artículo titulado “What does doodling do?” publicado en la revista Applied Cognitive Psychology. Según este equipo de investigadores de la Universidad de Plymouth, los garabatos pueden ser una ayuda para mantener la mente alerta, mejorar la concentración y recordar más información.

Vía: BBC

Micrófagos

Claude-schuhmacher

Claude-schuhmacher

Los micrófagos son animales que se nutren de presas minúsculas o de partículas orgánicas microscópicas.

Los micrófagos son fagocitos (células con capacidad fagocitaria) que acuden al lugar de la infección atravesando la pared de los capilares sanguíneos, para llegar a los tejidos y fagocitar a los gérmenes patógenos.

Los micrófagos son intérpretes que acaparan el micrófono y se resisten a pasarlo a su colega de cabina. Esta extraña acepción del término la acuñó Valerie Tayor-Bouladon en su libro Conference Interpreting – Principles and Practice. Según cuenta la autora, cuando nos toca compartir cabina con un micrófago lo mejor es ser tolerante y, si está haciendo un buen trabajo, escuchar y aprender.

Interpretación telefónica simultánea

La empresa londinense Global Lingo acaba de presentar un nuevo servicio de interpretación telefónica simultánea. La interpretación telefónica se realiza normalmente en consecutiva, un sistema que puede funcionar para conversaciones telefónicas entre un número reducido de personas, pero que puede resultar un tanto incómodo para reuniones telefónicas más nutridas o cuando las presentaciones son muy extensas. Además, no es un sistema muy rentable ya que duplica la duración de la llamada y el recibo también (teniendo en cuenta que los intérpretes cobramos por hora).

Afirma Global Lingo que han sabido combinar sus competencias tecnológicas con su experiencia en la interpretación en esta nueva solución: la interpretación telefónica simultánea. El servicio se utilizó por primera vez el mes pasado, el 28 de noviembre, y permitió –según la empresa– una comunicación mucho más fluida, similar a la interpretación simultánea de las conferencias o reuniones que se celebran en Naciones Unidas o en la Unión Europea.

La web de Global Lingo no da muchas más pistas sobre este nuevo servicio, tan solo afirma que se necesita contar con una cabina insonorizada para los intérpretes y una infraestructura de telefonía de tal manera que cada participante pueda escuchar el idioma adecuado y hablar en el propio sin tener que cambiar de línea.

Seguiremos de cerca esta nueva modalidad de simultánea: con cabina y con teléfono pero ¡sin un ponente a la vista!

¿Por qué bootheando?


Foto de CorinthianGulf

Como intérprete de conferencias, paso entre 200 y 300 horas al año dentro de una cabina acristalada e insonorizada (booth en inglés) frente a un micrófono, escuchando mediante auriculares las intervenciones de oradores que dictan clases o pronuncian discursos de lo más variopintos, intentando desentrañar su mensaje para poder ofrecerlo simultáneamente en otro idioma a una audiencia que escucha a través de receptores.

Mi entorno de trabajo es básicamente la cabina [cuya construcción y diseño también siguen las normas ISO/AENOR: ISO 2603:1998 (UNE 74162 de AENOR) e ISO 4043:1998 (UNE 74163 de AENOR)] donde cuento también con otras herramientas esenciales: el sistema de sonido y la consola de interpretación. Además no pueden faltar diccionarios, glosarios, documentos, ponencias, cuadernos, folios, post-it y todo tipo de lapiceros y rotuladores para apuntar, tachar o subrayar palabras, números y algún latinajo que otro; por no hablar del ordenador y los prismáticos. Agua, mucha agua, caramelos para la garganta y una silla cómoda sin apoyabrazos completan mi microcosmos laboral. Desde la cabina suelo tener buena visibilidad de la sala de conferencias y del público, algo esencial para mi trabajo. No cuenta sólo el discurso propiamente dicho, parte del mensaje que hay que transmitir no es verbal; me refiero al tono de voz, al lenguaje corporal, los gestos, etc. Por esta razón, hay que estar siempre pendiente de las reacciones del orador y de las de la sala también, observar quien entra o quien sale, e incluso el cruce de miradas entre el orador y su ayudante, por ejemplo.

Last but not least …. el compañero de cabina. Para que el trabajo salga sobre ruedas el compañerismo en cabina es esencial. Cuando tengo que interpretar más de 1 hora seguida o cuando la conferencia es muy técnica o especialmente difícil (incluso si su duración es inferior a 1 hora) trabajo con otro intérprete, y nos vamos turnando aproximadamente cada quince minutos o media hora para evitar la acumulación de cansancio, que reduce la calidad y el rendimiento de la traducción. Mientras uno interpreta, el otro busca términos, localiza citas en documentos escritos, anota cifras , comunica cualquier problema, etc.

Como la cabina de interpretación es un espacio reducido y limitado hay que intentar mantener unas mínimas normas de convivencia, puro sentido común: mantener los papeles en orden, apagar el teléfono móvil, no llevar collares, colgantes o pulseras que puedan hacer ruido, servir agua con cuidado, no comer ni hacer ruido con los papeles porque los micrófonos recogen todos los ruidos de fondo.

Hay que evitar estar ausente de cabina durante mucho tiempo y acordar de antemano con el compañero la duración de los turnos más adecuada a la reunión, procurando pasar siempre el micrófono en las pausas naturales del discurso.

Ahora tan sólo queda “escuchar, concentrarse, reflexionar y hablar. Mientras se habla, escuchar, concentrarse y reflexionar. Este bucle sin fin es un verdadero reto intelectual