La documentación de cabina

En no pocas ocasiones he hablado (y no me cansaré de hacerlo) de lo importante que es el trabajo del intérprete antes del comienzo de una conferencia, es decir de la preparación. Pero no hay que olvidar que una vez hemos realizado la labor de detective y de ratón de biblioteca nos queda decidir cómo trasladar toda esa información a la cabina, decidir qué llevar. La cabina de interpretación es un espacio reducido y limitado, por lo que hay que tener en cuenta que además del equipo de supervivencia que recomienda la AIIC (cuaderno y papel de notas, bolígrafos, lápices y sacapuntas, marcador fluorescente, toallitas húmedas para limpiar los auriculares, abrebotellas, caramelos o pastillas para la garganta, sujetapapeles o grapadora, prismáticos, botellín de agua, y algún tentempié, etc.) tenemos que meter en el porsiacaso muchos papeles: el orden del día, el listado con los nombres de los ponentes y asistentes, una relación de organizaciones (y siglas), copias de las presentaciones, artículos de los ponentes, listas terminológicas, diccionarios varios, glosarios, portátil o tableta, apuntes propios, chuletas con los términos clave, etc. ¿Y ahora qué me llevo?

Cada intérprete es un mundo y se prepara y documenta de la manera que mejor sabe, o puede, antes de interpretar. Al igual que hay muchos estilos de interpretar, existen también muchas maneras de prepararse antes de una conferencia y muchas formas de utilizar esa información en cabina. Hay intérpretes que no necesitan llevar nada a cabina y otros sin embargo tienen que llevar la casa a cuestas. Algunos pueden consultar listados, ordenadores, diccionarios o la prensa mientras interpretan y otros necesitan concentrar toda su energía en el discurso. Cada maestrillo tiene su librillo. Yo suelo tener siempre un diccionario en cabina y llevar varios listados elaborados previamente por mí, más como apoyo moral que como herramienta de trabajo, pues pocas veces los consulto. A mi me resulta más útil la información concisa y resumida en pequeñas tablas, o mi inseparable cuaderno donde tengo organizadas las ideas del tema que voy a interpretar. ¿Qué os lleváis vosotros a cabina?

La chuleta



El cuaderno

El listado



La presentación

Los diccionarios

El ordenador

La AIB en Youtube

Desde septiembre, la Agrupación de Intérpretes de Barcelona (AIB) está también presente y activa en YouTube. A través de este canal no sólo se puede conocer de primera mano el trabajo y servicios que ofrece esta agrupación y sus miembros, sino que además publican una serie de vídeos muy interesantes especialmente para tod@s los que estén estudiando traducción e interpretación y aspiren a meterse de lleno en esta apasionante profesión:

La experiencia de una intérprete de conferencias invidente

Organización de la agenda un intérprete profesional

Los entresijos de una cabina de interpretación simultánea

Las buenas maneras en la cabina de interpretación

El multilingüismo del Parlamento

La contratación de intérpretes freelance en el Parlamento Europeo

El perfil del potencial alumno de interpretación

Mitos sobre la interpretación de conferencias y el conocimiento de idiomas


Impresiones de los alumnos del Master de Interpretación de Conferencias de la Universidad de Laguna

La interpretación consecutiva y la interpretación simultánea

Preparación de los intérpretes profesionales antes de una reunión

El audio y la interpretación simultánea


Parecerá una tontería, pero hasta ahora no me había parado a pensar en cómo funciona el sistema de sonido del que dependemos para realizar nuestra labor de intérpretes. Los intérpretes solo podemos interpretar lo que se escucha a través del sistema de amplificación, por lo tanto para lograr una interpretación simultánea de calidad es esencial contar con un buen sistema de audio.

Interpretación y tecnologías en los cursos de verano

Llega el buen tiempo y empiezan a anunciarse ya los cursos de verano. La Escuela Complutense de Verano ofrece uno sobre «Traducción, interpretación y tecnología»,
dirigido por Mirella Marotta Peramos y Antonio Roales Ruiz, y que se celebrará del 6 al 31 de julio de 2009 en horario de mañana (de 9:00 a 14:00 horas).

El programa del curso se estructura en una serie de módulos: (i) la cibercultura, (ii) la interpretación y tecnología, (iii) la gestión de información multilingüe y traducción técnica, (iv) las bases de datos terminológicas, memorias de traducción y corpus electrónicos, (v) la Traducción Audiovisual (TAV): subtitulación, y (v)i la traducción y localización de software y páginas web.

Yo también sé leer

owl-readingCuando al inicio de una conferencia vemos que el ponente de turno se sienta, se acomoda se ajusta las gafas y agarra los papeles … nosotros los intérpretes nos echamos a temblar …………. Todavía recuerdo con pavor a un ancianito irlandés que llegó con su ponencia bajo el brazo y, con total naturalidad se sentó y nos “deleitó” con una hora de lectura sobre redes artesanales de pesca …..

Jorge Wagensberg hizo hace unos años una lúcida descripción de este fenómeno que, afortunadamente, cada vez tiene menos adeptos:

En la mesa hay siete ponentes y un moderador. Cada uno dispone de 20 minutos para su intervención. Empieza la sesión. Cinco de ellos desenfundan un fajo de folios, bajan la cabeza y leen sin piedad. Los otros dos miran de frente, y hablan.

Cuentan, aunque quizá no sea cierto, que un viejo profesor universitario llegaba a clase con un vetusto magnetófono, lo ponía en marcha y volvía pasados 50 minutos para recuperarlo. Sus mejores clases estaban grabadas, ¿por qué renunciar a la perfección? Pero un día el viejo profesor olvidó el paraguas y regresó cuando solo habían transcurrido 20 minutos. Al abrir la puerta se quedó con el pomo en la mano y la boca abierta. En el aula vacía sonaba su voz, pero eso no era lo más sorprendente. Un centenar de magnetófonos de bolsillo giraban en silencio, uno en cada silla, grabando, muy aplicados, la clase del día.

El cerebro que ha escrito el texto que se está leyendo y el cerebro que ha grabado la cinta que se está escuchando tienen algo en común: ambos están ausentes. De hecho, el viejo profesor también podría haber optado por quedarse en el aula y mover los labios como si estuviera hablando. Un conferenciante que lee tiende a desconectar su cerebro; ¿por qué no va a hacer lo mismo su audiencia? Un conferenciante que habla es un cerebro que piensa, siempre a punto para la conversación. ¿Por qué acudir a una conferencia leída? Yo ya sé leer solito. ¿No podría alguien mandarme un folleto a casa?¿Acudir a una conversación sólo para hacerme cargo de las distancias que me separan del prójimo? ¿No podría el prójimo ser tan amable de enviarme sus distancias por correo? Conferenciante que hablas, tu imperfección es perfecta.

Vía: JORGE WAGENSBERG. El País, 2004.