Una de lectos
Una de las máximas en la interpretación es mantenerse fiel al original, y esa fidelidad no solo se refiere a la terminología, al mensaje, la idea, el tono o la intencionalidad sino que pasa también por el registro. De hecho, uno de los retos de nuestro oficio es precisamente el poder adaptar los diferentes registros lingüísticos del original, o incluso las variaciones socioculturales del ponente (lo de las variedades regionales ya sería para nota), a nuestro propio idioma. En este sentido, la sociolingüística nos puede echar una mano ya que esta disciplina estudia las relaciones entre la lengua y la sociedad y los conceptos con los que trabaja siempre nos pueden servir de ayuda:
Cronolecto: variedad de un idioma o de un dialecto geográfico usada por un grupo etario, los cronolectos (especialmente entre los adolescentes) suelen tener características argotales. Los cronolectos más estudiados son el lenguaje infantil y el juvenil. En situaciones de cambio lingüístico, los cronolectos de diferentes grupos de edad pueden diferir bastante en rasgos que están en proceso de cambio.
Ecolecto: variedad de un idioma o dialecto utilizada por un número muy reducido de personas (por ejemplo, los miembros de una familia, de un grupo de amigos).
Etnolecto: variedad hablada por los miembros de una etnia, término muy poco utilizado, ya que, por lo general, se trata de un dialecto geográfico.
Geolecto: variedad de una lengua o dialecto hablada en una zona geográfica muy determinada, y sólo en esa zona. Por ejemplo el pixueto, dialecto del asturiano que sólo se habla en la villa de Cudillero, o el monegasco dialecto de la lengua provenzal, que sólo se utiliza en el Principado de Mónaco.
Ideoléxico: variedad moldeada de acuerdo a alguna ideología. El idioléxico más estudiado es, probablemente, el lenguaje políticamente correcto.
Idiolecto: variedad de la lengua hablada por una persona, es decir, el término se refiere al conjunto de peculiaridades que una persona usa sistemáticamente y en la que difiere del uso de los miembros de su comunidad lingüística.
Sexolecto: conjunto de particularidades del habla, propias de los hombres o de las mujeres.
Sociolecto: conjunto de particularidades del habla típicas de una clase o de un estrato social.
Tecnolecto: conjunto de palabras y locuciones propias del lenguaje profesional.
Intérpretes y frikis
Quizás uno de los temas más polémicos entre los intérpretes es la direccionalidad. La dirección hacia la cual se trabaja tiene muchas implicaciones y existen partidarios de la interpretación simultánea hacia la lengua materna y partidarios -aunque los menos- de interpretar también hacia la segunda lengua. Tanto los teóricos de la traducción e interpretación como el mundo profesional se han resistido a la posibilidad de la interpretación en una dirección que no sea la natural, es decir, hacia la lengua A, y de hecho esa es la práctica habitual en los organismos internacionales.
En una ponencia que publicaría más tarde la revista Apuntes Online, Daniel Scherr explicaba con gran acierto, y mucho sentido común, el porqué de esta disyuntiva y los pros y contras de las dos opciones. De hecho, señalaba que cuando se interpreta a partir de una lengua que no es tu idioma materno, lógicamente la interpretación sale ganando en fluidez, riqueza semántica, estilo y acento, pero siempre cabe la posibilidad de que no se entienda totalmente el sentido del original. Y eso es precisamente lo que me ocurrió a mí la semana pasada. Estaba interpretando a un profesor de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) y en un momento de su conferencia -sobre marketing estratégico y marcas- el ponente con gesto adusto aseveró que él era un auténtico «anorak». Me hubiera gustado ver la cara que se me quedó en ese momento. Ni el señor llevaba puesto un anorak, ni por asomo pensé que se estuviera refiriendo a su persona en el sentido estricto de la palabra; por el contexto de la conferencia estaba claro que Mr Newcastle acababa de admitir con total sinceridad que era algo friki… pero hay que reconocer que durante fracciones de segundos me quedé descolocada y preguntándome por el origen de semejante calificativo. En el receso, pregunté a una buena compañera de cabina, que además comparte nacionalidad con el ponente, por el oscuro significado del anorak, y con total naturalidad me explicó que anorak es un término del argot inglés que se empezó a utilizar hace años para referirse a los «trainspotters», es decir, a los aficionados a observar trenes (afición por otro lado relativamente popular en el Reino Unido). Como estos seres pasaban mucho tiempo en estaciones y andenes, observando la llegada y salida de trenes, y anotando los números de serie en sus cuadernos, solían ir vestidos con una chaqueta impermeable con capucha, un anorak. De ahí que, por extensión, el término se aplique a cualquier persona que tenga un interés algo obsesivo por un tema muy técnico.
De hecho, el ponente admitió que iba por los supermercados con un metro midiendo el espacio de lineal que asignaban a cada marca y anotándolo en su libreta. Y es que como decía el Guerrita ¡Hay gente pa tó!


