¡Feliz 2012!

¡Felices Fiestas a todos!

¡Felices Fiestas desde Bootheando!

Segundo aniversario de bootheando

Hoy BOOTHEANDO cumple dos años y no podría estar más contenta de haber tomado la decisión de lanzarme a la blogosfera aquel verano de 2008. El balance de estos dos años es más que positivo. Empecé a escribir el blog para aprender sobre las posibilidades del mundo 2.0 y sobre todo para compartir todo lo que había aprendido hasta ahora sobre esta fascinante profesión de intérprete, para volcar todo tipo de novedades y de información que pudieran interesar y servir a otros intérpretes, para reflexionar sobre el sector de la interpretación y la traducción, para plasmar todo lo que me llamaba la atención desde dentro y fuera de la cabina. En ocasiones conciliar vida familiar, laboral y bloguera puede llegar a resultar un tanto agotador, pero cualquier duda se desvanece inmediatamente ante los inesperados comentarios o correos, o las visitas y contactos desde todos los rincones del mundo.

Bootheando se estrenó el 1 de septiembre de 2008 con una entrada que se titulaba ¿Por qué bootheando?. Veinticuatro meses después sigo aquí, con voz propia. Gracias a tod@s por otro año más.

El mechero del hombre de Cheddar

No podía terminar las vacaciones sin hablar de Daldinia Concentrica. En los bosques ingleses es común ver en algunos fresnos unas manchas negras, sobre todo en ramas muertas o caídas. Esta especie de protuberancias casi esféricas de color negro y de unos 3 ó 4 centímetros de diámetro son la fructificación de un hongo llamado Daldinia Concentrica, muy habitual en tierras inglesas. El hongo no es comestible, pero existe la tradición de que si una persona lleva en su bolso este hongo, puede así prevenir los calambres de las piernas y de allí su nombre popular «cramp balls». También se le llama «King Alfred’s cake» por la semejanza de sus estromas con los pasteles que dicho rey comía (en realidad la leyenda dice que el Rey Alfredo, escondido de los daneses, quemó unos pasteles al no retirarlos a tiempo del horno).

Leyendas aparte, este hongo lleva empleándose desde tiempos prehistóricos como fuente de fuego, una suerte de mechero (por eso también recibe el nombre de «coal fungus» o de «carbon balls»). Una vez seco, prende con suma facilidad, como si se tratara de una piedra artificial. La chispa se enciende en el hongo y arde lentamente –como las briquetas que se usan para las barbacoas–, después se transfiere a una bola de yesca para hacer llama. Cuentan en el museo de la Prehistoria de Cheddar que el hombre de Cheddar (un fósil humano de 9000 años encontrado en 1998 en la cueva de Gough en la quebrada de Cheddar) llevaba siempre un par de hongos consigo, pues además de ligeros, le servían para hacer fuego en cualquier momento, en lugar de tener que usar madera o piedra y pasarse horas frotando y soplando.

Vía: Wikipedia

El queso rodante

Estando como estoy en tierra de quesos (Cheddar, para más señas), no podía dejar de hablar de este preciado producto lácteo. No voy a hablar del queso Cheddar, sino del de Gloucester, y tampoco lo voy a hacer de sus cualidades organolépticas sino más bien del queso como proyectil.

El festival del queso rodante es una curiosa celebración que se organiza en varios lugares de Gran Bretaña (siempre que cuenten con pronunciadas y resbaladizas colinas), pero quizás el más famoso de entre todos es el Festival del Queso Rodante de la colina de Cooper, en el condado de Gloucestershire (Cooper’s Hill Cheese-Rolling and Wake) que este año no tendrá lugar, por cierto, ya que no se podía garantizar la seguridad del evento ante la gran cantidad de asistentes que se esperaba recibir (teniendo en cuenta la cantidad de gente que participa y la velocidad que alcanzan los quesos por la inclinación de la colina, son frecuentes las caídas, lesiones y otros accidentes).