Dificultades y descubrimientos
Las unidades de medida siempre dan quebraderos de cabeza a los traductores que tienen que sopesar si hacer la conversión pertinente (normalmente del sistema imperial al internacional) o dejar las unidades originales traducidas incluyendo una nota del traductor que incorpore la equivalencia. Los intérpretes nos zafamos de este dilema porque, lógicamente, la opción de la conversión queda desestimada
, pero no hay que olvidar que para la mayoría de nosotros las cifras son el auténtico talón de Aquiles (además de nombres propios y siglas), especialmente el enredoso billion [En 2005, la Real Academia Española incorporó el término «millardo» (mil millones) para evitar la ambigüedad del billion inglés que, como sabemos, no equivale a nuestro billón, como era el caso hace tiempo en inglés británico, sino a 1.000 millones: el valor del billion americano. La palabra billion se traduce por «mil millones» o «millardo» y trillion se traduce por «billón»]. Con las unidades también tenemos nuestros rifirrafes: y es que, a pesar de una buena preparación, es inevitable, sobre todo al principio, que aparezcan unidades no pertenecientes al SI, con las que no habíamos contado, o de aplicación exclusiva en algún sectores específico; problema que se evita no solo con la preparación sino contando con una lista exhaustiva en cabina.
Lo que no había previsto yo hace unos cuantos años era el uso informal de las unidades. Todavía recuerdo la cara de estupor que se me quedó al oír hablar a un científico británico (no cabía la posibilidad de error en la pronunciación) de cumecs con total naturalidad. Sobrepuesta de esa conmoción de milésimas de segundo que en ocasiones nos sobreviene en cabina, decidí repetir la unidad tal cual sonaba y averiguar más tarde de qué se trataba. El conferenciante me explicó que el cumec era una medida de caudal (algo que ya había quedado claro por el contexto), y que en realidad era la abreviatura de cubic metre per second, un término informal que en plural se decía cumecs (cumec = 1 m3/segundo).
Y ya puestos, y como el saber no ocupa lugar, aprovecho para compartir otro descubrimiento léxico también relativo a la potamología [Potamología es el estudio de las aguas fluviales (del griego potamos (Ποταμός) = río), que abarca conceptos como los de su caudal, cauce, cuenca, curso o corriente, régimen fluvial, dinámica fluvial, perfiles (longitudinal y transversal), afluentes y su importancia, ecología, flora, fauna, recursos hídricos e hidroeléctricos, navegación fluvial, etc. ]. Se trata del término stage que, en este contexto, significa altura o nivel de agua.
CUMEC. Volumetric flow rate, also called discharge, volume flow rate, and rate of water flow, is the volume of water which passes through a given cross-section of the river channel per unit time. It is typically measured in cubic meters per second (cumec) or cubic feet per second (cfs), where 1 m³/s = 35.51 ft³/s; it is sometimes also measured in litres or gallons per second. The cumec is a slang term commonly used between workers in the measurement of water flow through natural streams and civil works, but rarely used in writing. Data in units of cumec are used along the y-axis or vertical axis of the a flow hydrograph, which describes the time variation of discharge of a river (the mean velocity multiplied by cross-sectional area). A moderately sized river discharges in the order of 100 cumecs. One cumec is equivalent to 35.3147 cubic feet per second in the United States customary units.
STAGE. Stage is the height of the water surface, in feet, above an established altitude where the stage is zero. The zero level is arbitrary, but is often close to the streambed.
Cursos y foros para intérpretes judiciales
LinguaJuris es una asociación creada por la Cámara belga de traductores, intérpretes y filólogos (CBTIP, Chambre belge des traducteurs, interprètes et philologues) y por siete facultades de traducción e interpretación* con el objetivo de fomentar la calidad de la traducción e interpretación en el ámbito jurídico en Bélgica. Linguajuris organiza de manera regular dos actividades formativas: INTERACT.J, un curso intensivo de una semana de duración y el CERTIFICAT LINGUAJURIS de traducción e interpretación jurídicas que dura un año.
El próximo curso de Interact.J se celebrará en Gante (Bélgica) la semana del 23 al 27 de mayo de 2011 en horario de mañana y tarde (9.00 a 17.00). El curso se dictará en francés y constará de 10 horas de teoría, 12 horas de trabajos prácticos y 8 horas de visitas en las que se hablará del sistema jurídico belga, los procedimientos habituales en las delegaciones de extranjería, en la comisaría general de refugiados y apátridas, etc., de la metodología y código deontológico de los intérpretes que trabajan en el entorno judicial, del papel de la interculturalidad así como de la terminología.
Una semana antes de este curso, el Comité de traducción legal e interpretación judicial de la FIT, en colaboración con la UNETICA (French Interpreters’ and Translators Association) y con el apoyo del ISIT (Institut Supérieur d’Interprétation et de Traduction) organiza el X Foro internacional sobre Ética y Buenas Prácticas en París (del 19 al 21 de mayo de 2011).
*Los miembros de Linguajuris son, además de la CBTIP, son los departamentos de traducción/interpretación de la Artesis Hogeschool de Amberes, la Erasmushogeschool de Bruselas, la Haute École Francisco Ferrer, el Institut Libre Marie Haps, la Hogeschool de Gante, la Universidad de Lieja.
Más recursos para el porsiacaso de traductores e intérpretes
La práctica hace al maestro, dice el refrán español. Y eso es lo que nos pasa a intérpretes y traductores, que aunque nos empeñemos en ser generalistas o especialistas, al final nos toca cambiar de palo constantemente (si no inesperadamente) y saltar de tema, de contexto, de registro, de disciplina, y de lo que haga falta, y a fuerza de saltos y sustos vamos aprendiendo y llenando las alforjas de recursos y sapiencia. Forewarned is forearmed dice el refrán inglés, y es cierto que además siempre estamos al acecho de nuevas fuentes de información, de nuevos contextos, de nuevo material para el porsiacaso. Y en esas estaba yo, cuando aterricé en la formidable página de Allan Louden, Director del Departamento de Comunicación de la Universidad Wake Forest (EE. UU.), una auténtica mina de material para la práctica del intérprete político o diplomático. Incluye enlaces a cientos de fuentes, bases de datos, páginas webs y recopilaciones que ofrecen discursos históricos, discursos políticos, de inauguración, alocuciones en convenciones de partidos, intervenciones en la radio, documentos presidenciales, debates presidenciales, discursos de campaña, grabaciones, audios, textos, transcripciones, etc. Merece la pena perderse un rato por las páginas del profesor Louden.
Buscando entre traducciones
Es cierto que en no pocas ocasiones buscamos un término o una expresión en la red y no encontramos equivalencias en los diccionarios habituales o el resultado no es el adecuado para el contexto en el que estamos trabajando. Como segunda alternativa se suele recurrir a páginas web bilingües (de organismos internacionales especialmente) con la esperanza de encontrar respuesta a nuestras pesquisas terminológicas.
Esta segunda alternativa es ahora más fácil gracias a un nuevo y sencillo servicio gratuito en Internet (Linguee) que se utiliza como un buscador de palabras o frases en millones de textos ya traducidos. En esencia, este sistema permite buscar en Internet textos traducidos por otras personas y para ello los creadores de Linguee, Gereon Frahling y Leonard Fink, han desarrollado un sistema único en el mundo. Una araña web analiza ininterrumpidamente Internet en busca de páginas multilingües y se van incorporando al sistema sitios web de empresas, textos técnicos (por ejemplo, folletos de patentes), así como documentación gubernamental o publicaciones científicas. En este sentido, Linguee puede resultar especialmente útil en la búsqueda de vocabulario técnico o científico:
Un programa computacional (araña web) busca constantemente en Internet sitios web bilingües. Tras ser reconocidos, se extraen palabras y oraciones. Luego, un algoritmo de aprendizaje automático determina la calidad de los textos y ordena los ejemplos de oraciones según esta, para así aplicarlos en el servicio. Este programa puede aprender, conforme a las reacciones de los(as) usuarios(as), criterios propios para evaluar buenas y malas traducciones. Por ejemplo, ha reconocido por sí mismo, que un sitio web suele estar traducido automáticamente cuando encuentra la palabra WordPress y, al mismo tiempo, que muchas palabras se encuentran traducidas en forma literal. El algoritmo, mediante un entrenamiento, aprende por sí solo a reconocer estos contextos por miles y puede filtrar de manera eficiente las traducciones de alta calidad. Nuestros servidores han comparado y evaluado hasta el momento más de un billón de oraciones. Finalmente sólo 0,001%, es decir, 100 millones de ejemplos de oraciones traducidas han sido asimilados por el servicio. Esta automatización es la base del funcionamiento de Linguee.
En la actualidad Linguee se ofrece en las siguientes combinaciones de idiomas: español-inglés, alemán-inglés, francés-inglés y portugués-inglés.
Acerca de los 3 Simposios del ITRG
La Universidad de Western Sydney (UWS) en Australia cuenta con un grupo de investigación en traducción e interpretación (Interpreting and Translation Research Group, ITRG) muy activo dirigido por Sandra Hale y que agrupa a una serie de investigadores interesados en profundizar en distintos aspectos de la interpretación y la traducción: la interpretación legal, la interpretación médica, las tecnologías aplicadas a la traducción, la estructura del texto y el discurso en traducción, la aplicación de las teorías del aprendizaje de un segundo idioma a las competencias de interpretación y traducción, y la traducción literaria.
Desde hace tres años, el ITRG organiza un simposio anual que reúne a investigadores, profesores, estudiantes y profesionales con el objeto de debatir sobre un tema en concreto. El I Simposio se celebró en 2008 y versó sobre la aplicación de la investigación a la práctica profesional de intérpretes y traductores. La conferencia principal fue impartida por Miriam Shlesinger de la Universidad Bar Ilan (Israel) y en la página de la UWS se puede ver el vídeo: Vídeo de M. Shlesinger.
El II Simposio celebrado en 2009 se centró en la aplicación de la investigación a la evaluación y formación de la interpretación y traducción y en esa ocasión la conferencia principal estuvo a cargo de Franz Poechhacker, de la Universidad de Viena (Austria) cuya ponencia se publicó en la Revista The International Journal for Translation and Interpreting Research.
El último Simposio se celebró los días 16 y 17 de julio de 2010 en el Campus de Bankstown (UWS) con el lema «La Tecnología y el futuro de la traducción: Perspectivas de investigación» y la conferencia principal estuvo a cargo del prolífico autor australiano, afincado en España, Anthony Pym, de la Universitat Rovira i Virgili (Tarragona) sobre el impacto de las tecnologías en la profesión de traductor: El vídeo de su conferencia así como del debate se puede ver también en la página del ITRG.
Curiosidades lingüísticas y ganaderas
Hace poco escuché en una conferencia que la pureza de la raza porcina ibérica no era tal, y que de hecho si nos poníamos a rebuscar y a trazar el origen del cerdo ibérico éste se encontraba nada más y nada menos que en la pérfida Albión. No sé cuanta verdad habría en aquella afirmación o si realmente se sustentaba en algún estudio genético de cierta enjundia o era simplemente un recurso retórico, pero picada por la curiosidad me puse a buscar y la verdad es que no encontré ningún indicio del supuesto parentesco angloibérico. Sin embargo, sí que di con uno de esos términos cargados de alusiones culturales e históricas y de difícil traducción, que en cierta medida emparienta el sistema productivo de nuestro delicioso cerdo ibérico con el del británico.
Se trata del término «Pannage» [del francés antiguo pasnage, y éste a su vez del latín medieval pastionaticum, de pastio(n-), pastar, del verbo pascere, alimentar], una práctica muy antigua en las islas británicas que consistía en conceder el derecho o privilegio de llevar los animales, los cerdos en este caso, a tierras comunales o bosques de la Corona para que se alimentaran de las bellotas, hayucos, castañas y demás frutos que allí había. Hoy en día esta práctica está en desuso, sin embargo en el Sur de Inglaterra (New Forest) todavía se observa esta costumbre que también recibe el nombre de Common of mast (una suerte de dehesa comunitaria) y es parte importante de la ecología forestal además de práctica beneficiosa para otras especies para las que las bellotas resultan tóxicas (vacuno y ponis).
La duración mínima del «Pannage» es de 60 días, pero la fecha de inicio depende de la climatología y del momento de la caída de las bellotas; la institución denominada Court of Verderers (una especie de comisión forestal, legado de tiempos normandos) decide cada año la fecha de comienzo del «Pannage». El resto del año los cerdos no pueden vagar libremente por el bosque, con la excepción de las cerdas reproductoras (denominadas «cerdas privilegiadas») a las que se les permite salir, siempre que no molesten y vuelvan a la porqueriza por la noche. Los cerdos llevan varias argollas en el hocico para evitar que hocen en exceso y dañen el terreno.
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