Glosarios y tesauros de agricultura del USDA
Los seguidores de la película Babe, el cerdito valiente quizás recuerden que ‘Hoggett’ era el apellido del granjero de esa película. Es probable que los cinéfilos con conocimientos de agricultura reconozcan ‘hogget’ —una ortografía un poco diferente— como el término usado para describir a un cordero desde la edad de destete hasta la edad de su primer esquileo.
El término ‘hogget’ es uno de los muchos agregados a la nueva edición del Glosario y Tesauro del Vocabulario Especializado de Agricultura, elaborado por la Biblioteca Agrícola Nacional (NAL por sus siglas en inglés) en 2009. Otras entradas nuevas incluyen ‘quarg’, un queso fresco y blando, y ‘nekton’, organismos acuáticos que nadan activamente.

Las cuatro obras de referencia —Glosario de Términos Agrícolas y su equivalente en inglés Glossary of Agricultural Terms, y el Tesauro Agrícola y su equivalente en inglés NAL Agricultural Thesaurus— ya están disponibles en línea en la página del USDA.
Esta iniciativa incluye términos utilizados en el ámbito de la producción agropecuaria, alimentación, nutrición, silvicultura, y otros temas agrícolas afines. Los glosarios se pueden descargar o consultar en línea. Estos glosarios —cada uno tiene cerca de 500 páginas— proporcionan definiciones breves y útiles de aproximadamente 2500 términos. Los tesauros —de unas 8000 páginas— ofrecen sinónimos de más de 68 000 términos.
La Biblioteca Agrícola Nacional (NAL) forma parte del Servicio de Investigación Agrícola (ARS), una agencia de investigación científica del Departamento de Agricultura de EE.UU.
Vía: Marcia Wood, USDA
Ontologías agrícolas
Internet ofrece a intérpretes y traductores acceso a una ingente cantidad de información para preparar conferencias o un tema de trabajo en particular, pero esta información está dispersa en muchos servidores diferentes de todo el mundo y a veces resulta dificil encontrar lo que necesitamos u organizar la información que encontramos sobre un tema específico, pero de diferentes fuentes. Por esta razón, entre otras muchas, han ido surgiendo en los últimos años nuevas herramientas de gestión de la información, como los tesauros, las clasificaciones y las ontologías.
El concepto de ontología tiene su origen en la filosofía, pero posteriormente saltó al ámbito de la Inteligencia Artificial, para definir el vocabulario de un dominio acotado mediante un conjunto de términos básicos y relaciones entre dichos términos. En el entorno de Inteligencia Artificial, las ontologías son teorías que especifican un vocabulario relativo a un cierto dominio. Este vocabulario define entidades, clases, propiedades, predicados y funciones y, las relaciones entre estos componentes.
Todo esto para decir que la FAO ha lanzado una iniciativa para recopilar, estructurar y normalizar la terminología agraria en sus 5 idiomas oficiales (inglés, francés, español, árabe y chino) que se denomina Servicio de Ontología Agrícola (AOS, por su sigla en inglés: Agricultural Ontology Service) y que supone una herramienta de referencia para: 1) incrementar la eficacia y coherencia de la descripción y la relación de los recursos multilingües de agricultura; 2) disminuir la naturaleza aleatoria de la recuperación de información y aumentar la funcionalidad del acceso a los recursos de información; y 3) permitir compartir descripciones, definiciones y relaciones comunes entre la comunidad agraria.
La idea es que los usuarios puedan buscar y descargar la ontología completa o partes de ésta en diversos formatos y consultar otros servicios, como servicios de búsqueda y servicios de traducción, entre otros.
Existen ya varios prototipos del AOS que demuestran la utilidad de las ontologías en la mejora de la administración de los recursos de información agrícola: Ontologíaa de Pesca, Ontología de los parásitos de los cultivos, Ontología anti-microbios y Ontología de seguridad de los alimentos.
En la página de la FAO hay información detallada sobre esta herramienta y en la Revista Tradumàtica hay también un artículo bastante esclarecedor sobre ontologías para la terminología de Antonio Moreno Ruíz
Entre pastos anda el juego
Para aquellos intérpretes que alguna vez se hayan devanado los sesos intentando comprender qué diferencias encierran términos aparentemente tan cercanos como ‘pastos’, ‘prados’, ‘pastizales’ y ‘praderas’, existe una interesante iniciativa -promovida por la SEEP (Sociedad Española
para el Estudio de los Pastos)- de armonización de la terminología en el campo (nunca mejor dicho) de la praticultura, pascicultura y pascología. ¡Ahí queda eso! El Nomenclátor de pastos incluye, además de las definiciones de un buen número de términos relativos a pastos y forrajes, la equivalencia en inglés, así como una relación de especies herbáceas y arbustivas de la flora ibérica.

Para hacer la tarea más fácil a traductores, intérpretes y otros entusiastas de las praderas, la página del idioma español publica, además, el Diccionario botánico castellano.
Nubes, satélites y mosquitos
Siempre me dicen que este blog parece un blog de botánica (¿será por que me dedico a interpretar en el campo de las ciencias agrarias?), así que hoy va de bichos, grandes y pequeños.

La semana pasada tuve la oportunidad de interpretar una conferencia interesantísima sobre el retorno de la lengua azul (parece el título de una película de miedo, de las malas), una enfermedad vírica, erradicada durante 40 años, que afecta a ovejas, cabras y vacas y que entraña graves riesgos sanitarios y produce tremendas pérdidas económicas y comerciales. La susodicha enfermedad se trasmite a través de un mosquito de nombre inofensivo, Culicoide, que viaja grandes distancias en nubes de polvo del Sahara.
Lo que más me llamó la atención fue el uso que se hacía de los satélites para predecir la llegada de los mosquitos y por tanto de la lengua azul. El Barcelona Supercomputing Center ya utilizaba programas informáticos muy sofisticados para estudiar el movimiento de las partículas de arena (nubes de polvo del desierto del Sahara) para predecir la contaminación en las ciudades. Esta información se está aplicando con gran inteligencia, de tal forma que en cuanto hay un foco de infección se consulta el satélite para saber si las semanas anteriores ha entrado polvo que arrastra enjambres de mosquitos. De esta manera, se puede acelerar la vacunación en determinadas zonas.
El mes pasado, el diario El País publicó un artículo que resume muy bien el proceso de entrada de la Lengua Azul.
Vida más allá de la cabina
El conocimiento lingüístico tan sólo es una de las herramientas del intérprete, la interpretación supone transmitir un discurso hablado, contenidos, y saber un idioma o ser “bilingüe” no significa necesariamente que se pueda ser intérprete: la interpretación es una destreza y existen una serie de técnicas y métodos que hay que aprender. Te tienen que gustar los idiomas y disfrutar del esfuerzo que conlleva el aprender y mantener un alto nivel lingüístico de forma continua.
Como la variedad de temas tratados en las conferencias es casi ilimitada [incluso dentro del ámbito de las ciencias agrarias te puede tocar cualquier tema, desde "micorrización de la encina" hasta "derechos del obtentor" pasando por "epidemiología veterinaria", "inseminación artificial en cerdas", "incendios forestales" o "el cultivo del mejillón en bateas"] el intérprete debe prepararse a conciencia antes de cada conferencia. En este sentido, la improvisación es incompatible con una interpretación responsable. Antes de entrar en cabina, el intérprete dedica muchas horas a prepararse, recabando información sobre el tema y leyendo documentación en sus idiomas de trabajo (en mi caso, intento trabajar desde el inglés al español, que es mi lengua materna; pero también hago “retour”, es decir, desde mi lengua materna –español– hacia el inglés), intentando mantenerse al corriente de los cambios y las nuevas terminologías, así como de la actualidad (es esencial intentar leer la prensa a diario y en diferentes idiomas, para estar informado de la situación política internacional y los últimos acontecimientos ya que -durante los discursos o ponencias- los conferenciantes muchas veces hacen referencia a eventos importantes y a la actualidad).
Familiarizarse con la actividad de investigación o docencia de los ponentes es también importante puesto que ayuda al intérprete a entender las intenciones detrás de las palabras del orador. Saber en qué universidad o empresa trabaja, qué puesto tuvo anteriormente, las líneas de investigación que sigue, sus publicaciones recientes , su participación en proyectos, etc. son aspectos que conviene tener en cuenta también a la hora de preparar el trabajo.
Las estrategias de preparación pueden ser muy variadas, cada maestrillo tiene su librillo, pero es indiscutible que las nuevas tecnologías y el uso masivo de internet han simplificado y agilizado enormemente la tarea de documentación y preparación previa. La web nos ofrece un sinfín de recursos y podemos encontrar prácticamente todo: catálogos web, portales temáticos, webs científicas, webs de universidades o de empresas, bibliotecas en línea, revistas, foros, glosarios, bases de datos terminológicas, discursos en formato audio o video, y hasta radios y TV locales de cualquier país del globo para que podamos entrenar nuestro oído con acentos complicados.

Nada que ver con la situación previa al despegue de internet. Todavía me acuerdo de un seminario que se celebró, hace muchos años, sobre gestión de la caza cuya preparación fue una tortura; tuve que visitar bibliotecas, consultar enciclopedias y revistas especializadas, preguntar aquí y allá, además de pasar una tarde muy interesante en casa de una amiga conversando con su padre que era cazador para que me documentara al respecto y me dejara unos cuantos libros que tenía sobre caza mayor, caza menor, el perro de caza y los trofeos.
No cabe duda de que el aprendizaje continuo es parte del trabajo de un intérprete, y eso es todo un privilegio.
“The fundamental rule when you’re not sure of a term or phrase is ask. There is an old Japanese adage which goes:
to question and ask is a moment’s shame, but to question and not ask is a lifetime’s shame.”
ACTA
ACTA son las iniciales de Autores Científico-Técnicos y Académicos, una asociación creada -como dice su página web– específicamente para aunar los esfuerzos de los autores de obras Científico-Técnicas y Académicas y para la representación, gestión y defensa de los intereses comunes de sus miembros. ACTA Incluye numerosos glosarios trilingües de gran interés sobre diversos temas científicos y técnicos que, al menos en mi ámbito de trabajo, me van a ir de perlas para preparar conferencias o perfilar mejor la traducción de algún término que todavía no acababa de rematar. El portal también incluye un baúl de la ciencia y la tecnología con citas y frases célebres, historias de la ciencia y anécdotas y curiosidades, amén de manuales, tutoriales, biografías y material muy útil para la labor de preparación del intérprete.
