Un poco de historia
En el siglo XIX la función de intérpretes y traductores estaba inevitablemente vinculada a los asuntos consulares y diplomáticos. Para ingresar en la carrera de intérpretes había que ser español, mayor de 15 años y no exceder los 20 años, acreditar buena conducta moral y obtener nota de aprobado en el examen que fijaba el reglamento. Cumplidos esos requisitos, el candidato ingresaba en la carrera por la quinta categoría (aspirante). Así eran las cosas en 1870, según se desprende de la primera norma legislativa de rango de ley que regula la profesión de intérprete: la Ley orgánica de la carrera de Intérpretes publicada el 29 de julio de 1870 en el número 210 de la Gaceta de Madrid.
Unos años después, el 15 de marzo de 1883, se aprobó la Ley orgánica de las carreras diplomática, consular y de Intérpretes.
Además de consultar la base de datos del BOE, merece la pena leer el artículo de Ingrid Cáceres Würsig «Breve historia de la secretaría de interpretación de lenguas» publicado en Meta (Meta: Translators’ Journal, vol. 49, n° 3, 2004, p. 609-628.) y la reseña de EOS Traductores:
Historia de los intérpretes jurados
Curiosidades lingüísticas y ganaderas
Hace poco escuché en una conferencia que la pureza de la raza porcina ibérica no era tal, y que de hecho si nos poníamos a rebuscar y a trazar el origen del cerdo ibérico éste se encontraba nada más y nada menos que en la pérfida Albión. No sé cuanta verdad habría en aquella afirmación o si realmente se sustentaba en algún estudio genético de cierta enjundia o era simplemente un recurso retórico, pero picada por la curiosidad me puse a buscar y la verdad es que no encontré ningún indicio del supuesto parentesco angloibérico. Sin embargo, sí que di con uno de esos términos cargados de alusiones culturales e históricas y de difícil traducción, que en cierta medida emparienta el sistema productivo de nuestro delicioso cerdo ibérico con el del británico.
Se trata del término «Pannage» [del francés antiguo pasnage, y éste a su vez del latín medieval pastionaticum, de pastio(n-), pastar, del verbo pascere, alimentar], una práctica muy antigua en las islas británicas que consistía en conceder el derecho o privilegio de llevar los animales, los cerdos en este caso, a tierras comunales o bosques de la Corona para que se alimentaran de las bellotas, hayucos, castañas y demás frutos que allí había. Hoy en día esta práctica está en desuso, sin embargo en el Sur de Inglaterra (New Forest) todavía se observa esta costumbre que también recibe el nombre de Common of mast (una suerte de dehesa comunitaria) y es parte importante de la ecología forestal además de práctica beneficiosa para otras especies para las que las bellotas resultan tóxicas (vacuno y ponis).
La duración mínima del «Pannage» es de 60 días, pero la fecha de inicio depende de la climatología y del momento de la caída de las bellotas; la institución denominada Court of Verderers (una especie de comisión forestal, legado de tiempos normandos) decide cada año la fecha de comienzo del «Pannage». El resto del año los cerdos no pueden vagar libremente por el bosque, con la excepción de las cerdas reproductoras (denominadas «cerdas privilegiadas») a las que se les permite salir, siempre que no molesten y vuelvan a la porqueriza por la noche. Los cerdos llevan varias argollas en el hocico para evitar que hocen en exceso y dañen el terreno.
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Lecciones de Jean Herbert, intérprete y orientalista

Jean Herbert (1897-1980) fue uno de los intérpretes pioneros de la Sociedad de Naciones y la Oficina Internacional del Trabajo, modelo de muchos intérpretes y fundador del servicio de interpretación de Naciones Unidas. También creó y dirigió dos colecciones de diccionarios técnicos y multilingües publicados por Elsevier y patrocinados por las universidades de París, Heidelberg, Mainz, Trieste y Georgetown, y ostentó el cargo de vicepresidente y presidente de la AIIC.
Si bien todos los intérpretes conocemos al Herbert intérprete, lingüista y autor del «Manuel de l’interprète» (1952), para muchos su faceta de reconocido y respetado orientalista es una incógnita, pero lo cierto es que Herbert supo conjugar durante toda su vida su gran pasión por Oriente con su vocación de intérprete, o intermediario, ayudando a tender puentes entre lenguas y culturas. De hecho, él mismo describía el paralelismo que existe entre el orientalismo y la profesión de intérprete en una de sus últimas entrevistas:
….J’ai travaillé dans bien d’autres organisations, dans bien d’autres institutions internationales où je me suis aperçu que dans toutes ces réunions internationales, il était extrêmement difficile de s’entendre pour la raison bien simple que les gens qui représentent soit des Etats, soit des organisations, soit des groupes ethniques ou autres ne se réunissent que lorsqu’ils sont en désaccord ou lorsqu’il y a un conflit ouvert ou latent. Avec cette conséquence qu’en face des oppositions d’intérêts, chacun cherche à faire triompher son point de vue, à défendre ses intérêts au préjudice des autres. Or c’est incontestablement la discipline de l’interprète qui m’a donné la faculté de faire ce que je fais en matière d’orientalisme car cette matière, comme l’interprétariat, se consacre à la découverte et à l’explication de l’être humain. Et en même temps, on recherche l’établissement des relations humaines, s’efforçant d’en justifier la nécessité…..
….En fait, il y en a deux. Il y a d’abord un rapport en ce qui concerne la substance ou l’intention générale, tâcher de permettre aux gens de bien s’entendre entre eux afin qu’ils ne passent pas leurs temps à se quereller sinon à se battre ; et il y a aussi un rapport dans la forme ou plutôt dans la formation professionnelle. S’il est consciencieux et compétent, l’interprète de conférence doit faire abstraction de sa propre personnalité et se mettre dans la peau de l’orateur qu’il est appelé à traduire. Il doit être absolument passif, comme un disque vierge, pour recevoir, imbiber, assimiler ce que dit l’orateur et, en même temps que cette passivité, il doit avoir une activité extraordinairement intense et rapide pour transposer ce qu’il a entendu et pour l’exprimer à son tour de façon claire, parce qu’un véritable interprète ne se borne pas à traduire des mots, il doit faire passer, sans le déformer, le massage que voulait faire passer l’orateur. C’est précisément cette double attitude qui m’a permis d’étudier aussi les religions orientales, en essayant de les comprendre passivement, en abdiquant ma propre personnalité, en m’y plongeant sans aucun esprit critique et ensuite en essayant de les rendre avec autant de clarté possible, comme les gens qui les pratiquent veulent qu’elles soient décrites. D’ailleurs l’interprétation est la plus grande université. A l’université, vous pouvez avoir un bon maître ou deux. En tant qu’interprète, vous en avez un nombre illimité puisque vous travaillez pour les plus grands spécialistes dans tous les domaines.
Vía: Wikipedia , Le Monde du Yoga y Revista Clés (Entrevista a J. Herbert)
Arabismos y riegos
Soy plenamente consciente del legado léxico* que dejaron los árabes de Al-Andalus en la lengua de Cervantes –no en vano los arabismos del español suponen aproximadamente el 8% del vocabulario total y se calcula que son unas 4000 palabras, incluyendo voces poco usadas–, pero escuchando las conferencias de esta semana, me ha sorprendido la cantidad de vocablos de claro origen árabe que manejaban regantes, investigadores y administradores.
La gran cantidad de palabras que existen en lengua castellana de origen árabe referidas al agua, al riego o a la hidráulica es prueba irrefutable de la importancia que tuvo el regadío en Al-Andalus. Los árabes perfeccionaron las técnicas de riego y la técnica hidráulica agrícola, aprovecharon los sistemas de riego romanos que encontraron, y junto a las técnicas orientales que conocían bien, lograron un excepcional aprovechamiento del agua. Expandieron las técnicas agrícolas y de regadío hacia el oeste del Mediterráneo y Al-Andalus se convirtió en un nuevo foco de difusión hacia el norte de África y, posteriormente, hacia América. Conservaron, perfeccionaron e intensificaron tecnologías que, de otro modo, hubieran desaparecido del mundo occidental y nos dejaron un importante acervo léxico en el ámbito de la agricultura, y especialmente en la agricultura de regadío:
Aceña: Molino o máquina para sacar agua
Acequia: Canal para conducir agua para riego
Ador: Turno de riego
Alberca: Estanque de agua para riego
Albañal: Canal o conducto que da salida a las aguas inmundas.
Albufera: Laguna
Alcantarilla: Conducto para recoger aguas pluviales y residuales
Alcubilla: Arca de agua
Alema: Porción de agua de regadío que se reparte por turno.
Alfaguara: Manantial abundante
Aljibe: Estanque de agua para uso doméstico
Aljofaina: Recipiente para el agua
Almenara: Acequia de desagüe o escorrentía
Arcaduz: Cangilón de la noria
Atanor: Cañería para conducir el agua
Azarbe: Canal de avenamiento que recoge sobrantes
Azarbeta: Cada una de las acequias o cauces pequeños que recogen los sobrantes o filtraciones de un riego y los llevan al azarbe.
Azud: Presa de derivación. También se emplea como noria
Historia de la interpretación parlamentaria en Canadá
Bélgica fue el primer país que introdujo la interpretación parlamentaria, en 1936, como resultado de las repetidas reivindicaciones del partido Rexista de Léon Degrelle. Diez años después, en 1956, Suiza lanzó un servicio similar.
A finales de los años cuarenta, varias organizaciones canadienses empezaron a experimentar con instalaciones móviles de interpretación simultánea. La Universidad de Montreal fue una de las primeras en experimentar con la modalidad de «interpretación con micrófono» que introdujo a modo de prueba en 1949 y cuya experiencia se incorporó al programa Máster de traducción e interpretación dos años más tarde.
Pero la fecha clave de la interpretación parlamentaria en Canadá fue el 15 de enero de 1959, cuando se introdujo la interpretación simultánea en la Cámara de los Comunes. Durante la campaña electoral de 1958, John Diefenbaker había prometido a los canadienses francófonos cheques bilingües y «traducción instantánea» de los debates en la Cámara Baja. El día de las elecciones, 31 de marzo de 1958, su partido ganó por arrolladora mayoría (obtuvo 208 de los 265 escaños, incluidos 50 de los 75 escaños de Quebec). Desde tan memorable fecha, todo lo que se dice en la Cámara de los Comunes se interpreta de manera simultánea, sea cual sea el signo político de la persona que habla. El nuevo servicio de interpretación simultánea fue fruto de la necesidad constitucional de brindar apoyo tangible, no solo simbólico, al bilingüismo parlamentario.
El año pasado y con motivo del 50 aniversario del servicio de interpretación del Parlamento de Canadá (además del 75 aniversario de la creación del Translation Bureau, 1934, y el 40 aniversario de la Ley de Lenguas Oficiales, 1969), Jean Delisle firmaba una magnífica reseña –en la revista Language Update– del apasionante recorrido de la interpretación en el seno del Parlamento canadiense que recomiendo no perderse:
Delisle, J. (traducción de Victoria Ralph) Fifty years of Parliamentary interpretation. En: Language Update, Volumen 6/3, septiembre 2009. (original publicado en Canadian Parliamentary Review, Volumen 32, No. 2, verano 2009).
Fotografías: BTB


