Conciencia vocal y corporal para intérpretes
Ayer daba comienzo en Córdoba (Argentina) la 7 Conferencia sobre Tecnología y Lenguas, organizada por la empresa IMTT. Precisamente hoy está previsto que hable Marcelo Neves Almeida sobre «Conciencia vocal y corporal para intérpretes», la única sesión dedicada a la interpretación, según se desprende del programa de las conferencias. Marcelo Neves es un intérprete profesional y formador brasileño, que actualmente está realizando un Máster en Filología en la Universidad Católica de Río de Janeiro, y además está estudiando técnicas de teatro, canto y baile e investigando cómo aplicar estos estudios a la formación y práctica diaria de los intérpretes.
Según Neves «capacitarse para ser intérprete no es solamente aprender a tomar notas, traducir a la vista, resumir o parafrasear. Para mejorar el desempeño y la entrega de uno mismo, el intérprete debe desarrollar habilidades que suelen olvidarse y que van más allá de la cabina. Las capacitaciones incluyen, si es que lo hacen, la toma de conciencia de la voz de uno mismo, pero no se dice mucho acerca del cuerpo». El propósito de la presentación es mostrar cómo entrenar la voz y el cuerpo conjuntamente con técnicas muy simples, utilizadas sobre todo en clases de canto y baile trabajando, entre otras cosas, la postura corporal, la respiración y el calentamiento previo. Un planteamiento muy interesante.
Si queréis leer algo más sobre el apasionante mundo de la voz, la modulación, vocalización, entonación, etc., hay algunas entradas anteriores en Bootheando que tratan muchos de estos aspectos:
La consecutiva digital
Esta entrada va dedicada a los fanáticos de la tecnología. No sé si recordaréis una de mis primeras entradas en el blog, allá por el año 2008, en la que hablaba de una innovadora aplicación de las nuevas tecnologías en el ámbito de la interpretación consecutiva ideada por Michele Ferrari (intérprete del SCIC) en 2001 que consistía en grabar el discurso con la ayuda de una PDA (Cassiopeia palm-size PC), archivarlo y reproducirlo de nuevo, esta vez usando auriculares para poder ir interpretándolo de manera simultánea.
En 2005 Franz Pöchhacker retomó la idea y empezó a hablar del nuevo modo de interpretación, simultaneous consecutive, y de sus ventajas. Dos años más tarde, en 2007, Miriam Hamidi publicaba su tesis Máster sobre consecutiva simultánea y exploraba las posibilidades de esta nueva modalidad y la aceptación que había tenido entre la comunidad de intérpretes.
Michele Ferrari nos ha vuelto a sorprender recientemente con otra aplicación tecnológica que presentó junto a Marc Orlando (Universidad Monash, Australia) en el trascurso de la 15 Conferencia DG Interpretación-Universidades en Bruselas el pasado mes de marzo. Se trata de un lapicero digital o inteligente que contiene una cámara digital, un microprocesador avanzado de imágenes, un dispositivo de comunicaciones móviles para la conexión inalámbrica y que transforma la escritura manual en texto digital. Ferrari y Orlando han adaptado el lapicero digital al contexto de la interpretación consecutiva, como plataforma novedosa y creativa para mejorar el aprendizaje de tomas de notas en el aula, pero también para la toma de notas en la práctica.
Las presentaciones sobre el lapicero digital que se realizaron en la 15 Conferencia DG Interpretación-Universidades (Interpretando en un mundo globalizado) el jueves 17 de marzo de 2011 se pueden consultar en:
«Digital solutions for today’s challenges» (Marc Orlando, Universidad Monash (Australia), y Ieva Zauberga, DG Interpretación)
- Presentación
- Vídeo
«Practical applications of the SmartPen in the working life of an interpreter» (Michele Ferrari, DG Interpretación)
- Presentación
- Vídeo
De todas maneras, nunca está de más contar con una sólida formación en consecutiva y toma de notas y tener a mano libreta y lápiz, como bien nos explica Dick Flemming (antiguo organizador del curso de formación de intérpretes de la Comisión Europea y, desde entonces, formador de formadores) en esta entrevista que realizó Lourdes de Rioja (AIB):
La estabilidad emocional de los intérpretes
Acabo de descubrir una artículo cuyo título me llama poderosamente la atención: «Emotional stability as a predictor for interpreter competence: A consideration in determining aptitude for interpreting». Según se desprende del resumen de este artículo de Karen Bontempo y Jemina Napier de la Universidad Macquarie (Australia), el éxito en el desempeño de un intérprete (en este caso de un intérprete de lengua de signos) depende tanto del funcionamiento cognitivo como de su personalidad. Si bien la capacidad cognitiva es un buen indicador para predecir el éxito en muchos contextos laborales, sin embargo la relación que existe entre personalidad y logros profesionales es menos concluyente, a pesar de que los psicólogos de empresa siempre han sostenido que las nociones de vocación y personalidad desempeñan un papel fundamental en el desempeño laboral. Bontempo y Napier llevaron a cabo un estudio en Australia con 110 intérpretes de lengua de signos acreditados y midieron conceptos como la autoeficacia, la orientación de meta y la afectividad negativa, así como la importancia que los intérpretes asignaban a la competencia percibida. La dimensión de estabilidad emocional, representada por rasgos de ansiedad y neuroticismo (término acuñado por Hans Eysenck que define un rasgo psicológico relativamente estable y una parte de la personalidad que conlleva inestabilidad emocional, inseguridad, tasas altas de ansiedad, estado continuo de preocupación y tensión, con tendencia a la culpabilidad y generalmente unido a sintomatología psicosomática) y medida en una escala de afectividad negativa, resultó ser un factor de gran significancia para poder predecir la competencia del intérprete.
Bontempo, Karen y Napier, Jemina (2011). Evaluating emotional stability as a predictor of interpreter competence and aptitude for interpreting. In: Aptitude for Interpreting. Número especial. Interpreting, 13:1 (2011). Shlesinger M. y Pöchhacker F. (eds).
El rehablado
Esto de estar metida en cabina todo el día y no salir de la traducción científica tiene claras desventajas: y es que se me escapan muchas otras facetas del mundo de la traducción y la interpretación. Afortunadamente, cuento con compañeros tuiteros y blogueros que me van ilustrando por el camino y llenan esos vacíos de conocimiento que tiene mi trayectoria profesional. Esta semana estoy especialmente agradecida a Curri Barceló (ya sé que no necesita presentación pero por si me lee algún despistado que no la conozca, Curri es una traductora mallorquina afincada en Londres y especialista en localización y control de calidad y autora del exitoso blog Localización y testeo con Curri) por indicarme el camino hacia el rehablado.
El rehablado consiste en la producción de subtítulos mediante reconocimiento de habla. El subtitulador o rehablador escucha la voz original de, por ejemplo, un presentador de noticias y rehabla (repite o reformula, según el caso) lo que va escuchando incluyendo puntos y comas. Lo que dice el rehablador va saliendo en pantalla en forma de subtítulos con un retraso mínimo. Esta técnica se utiliza en la actualidad sobre todo para hacer subtítulos en directo para sordos, pero ya se está empezando a usar también para subtitulado en diferido.
Hasta hace relativamente poco tiempo, la única forma de poder subtitular o transcribir en directo un evento era utilizar una máquina de estenotipia conectada a un proyector, por lo que las empresas que ofrecían este servicio en España tenían que enviar una máquina y un estenotipista al evento, con los consiguientes gastos en transporte y alojamiento que eso conlleva. Sin embargo, la evolución en los últimos años de las herramientas de reconocimiento de voz ha posibilitado la aparición de una nueva técnica, el rehablado (respeaking, en inglés), que permite prescindir de las antiguas máquinas de estenotipia y utilizar a un intérprete.
Desde sus inicios, la empresa Subbabel apostó por ofrecer servicios de subtitulado en directo utilizando esta innovadora técnica, y pusieron en marcha un proyecto de I+D que permitió crear un programa informático que combinaba la potencia de un reconocedor de voz, con el rendimiento de un ordenador portátil. El resultado fue el programa de software «Subproyector Simultáneo» capaz de crear y proyectar subtítulos en directo mediante reconocimiento de voz.
El pasado 22 de octubre la Televisión Canaria emitió un reportaje sobre el trabajo de Subbabel, en el que contaban algunas cosas sobre sus orígenes y evolución, su visión de los negocios en Canarias y algunos de sus proyectos más recientes, como el próximo lanzamiento de un software especializado para la traducción y accesibilidad audiovisual profesional:
Información adicional sobre el rehablado:
- Subbabel
- Subtitle Respeaking: A new skill for a new age (Andrew Lambourne, SysMedia Ltd, Reino Unido)
- BBC
Los oradores, según los intérpretes
Esto de interpretar es muy parecido a torear; y es que uno sale a la plaza equipado con los trastos de faena y los machos bien atados, pero nunca sabe qué toro le va a tocar lidiar. Lo mismo nos sale un orador mansurrón que uno gallardo y con trapío, por no hablar de los despistados, mandones o abochornados. Esto de etiquetar a ponentes y conferenciantes no es cosa mía, Mario León* en su «Manual de interpretación y traducción» (Luna Publicaciones, 2000) clasifica con mucho acierto y cordura a los oradores desde el punto de vista de la interpretación, y de acuerdo a las dificultades particulares que pueden plantear al intérprete, lo cual resulta muy útil ya que un intérprete prevenido siempre vale por dos
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La tipología que presenta y la descripción que hace de los oradores no tiene desperdicio y sus consejos para capearlos siempre conviene tenerlos a mano. Mario León divide a los oradores en tres grandes categorías: los rápidos (novatos, sin tiempo, de oficio, y lectores), los lentos y los caóticos. Y añade un último apartado en el que incluye a graciosos, cultos, doctos, vip y tensos.
Solo me voy a detener en la descripción que el autor hace de dos de mis oradores favoritos: el novato y el caótico.
El orador novato: lo encontramos con cierta frecuencia sobre todo en presentaciones técnicas: habla a borbotones, con arrancadas de caballo andaluz y paradas de burro manchego. Si se equivoca, pide azoradamente disculpas. A veces tartamudea, otras se repite, hace todo con tal de no perder la protección de su propia voz. Nuestra estrategia al interpretarle debe consistir sobre todo en mantener la calma, en comprender bien lo que dice para repetirlo con voz pausada y ritmo equilibrado, de modo que salvemos los silencios de él y evitemos que a nosotros se nos atropellen las palabras.
El orador caótico: Es muy corriente, y puede sacarnos de quicio. Es la persona que se va por las ramas y se lía en sus propios razonamientos; aquí los intérpretes no hemos de enmendar ninguna plana (o sea, no tenemos por qué «arreglar» lo que dice el orador), sino reproducir su parlamento con las mismas vaguedades (eso sí, terminando siempre las frases). También está el conferenciante que se pierde con frecuencia en su discurso y se repite; a éste conviene a veces dejarle tiempo hasta que exprese una idea coherente que podamos interpretar. Y también existe el orador espectacular, en el sentido de que «hace espectáculo»: es el que provoca al público y hace que éste participe; a veces sólo oímos sus intervenciones pero no las del público, con lo que perdemos la integridad del mensaje (y su comprensión); a este orador hemos de seguirle muy de cerca, sin perder nada de lo que diga.
Y por si no ha quedado suficientemente clara la importancia de la oratoria y de los oradores, en este vídeo de Lourdes (AIB), Matthew da algunos consejos a los oradores con el fin de mejorar la comunicación y facilitar la interpretación:
*Mario León Rodríguez, natural de Zamora, nació en 1947, Licenciado en Ciencias de la Información, es traductor desde 1966 (intérprete jurado de alemán, italiano y francés) e intérprete simultáneo desde 1973. Socio de APETI (Asociación profesional de traductores e intérpretes) y miembro de AICE (Asociación de Intérpretes de Conferencia España), Mario León también ha formado a traductores e intérpretes simultáneos en cursos celebrados en distintos centros. Ha publicado cinco diccionarios técnicos políglotas.
El apasionante camino de Mercedes Álvarez-Moreno
¿Quién no se acuerda de La clave, uno de los mejores programas informativos y de debate en la historia de la televisión nacional? Lourdes de AIB nos acerca la historia de una de las intérpretes del programa de José Luis Balbín a través de una entrevista a Mercedes Álvarez-Moreno en la que ésta rememora su trayectoria vital y reflexiona sobre los cambios que ha experimentado la profesión de intérprete desde sus comienzos en los años sesenta hasta la actualidad.
Niña de la guerra, refugiada en la Unión Soviética primero y en Francia después, se había exiliado junto a sus padres en la República Democrática Alemana a comienzos de los cincuenta, lo cual le permitió hablar con soltura no sólo el español, sino el ruso, el alemán y el francés. La convicción, a raíz de la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968, de que el sistema comunista «no tenía arreglo» le impulsaría a retornar a España tras la muerte de Franco. Y fue entonces, una vez en Madrid, cuando empezó a trabajar en La Clave y posteriormente en la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa. A partir de 1986, una vez España entró a formar parte de la Comunidad Europea, comenzó a trabajar como intérprete para las Instituciones europeas, el Parlamento y la Comisión principalmente. La casualidad quiso hacer que la asturiana Mercedes Álvarez-Moreno se encontrara ejerciendo como intérprete de una Comisión del Parlamento Europeo reunida en sesión extraordinaria en Berlín occidental aquel histórico 9 de noviembre.
Mercedes Álvarez Moreno publicó en 2004, junto con Nuria Quevedo, un libro sobre su experiencia en el exilio titulado «ILEJANÍA, La cercanía de lo olvidado» en la editorial alemana Basisdruck, y cuya versión en español estará disponible en breve, tal y como la autora nos cuenta en este vídeo de AIB:
Vía: AIB, Mirada entre visillos
