Colaboración estratégica en la cabina de interpretación
Si las relaciones en el trabajo no siempre son fáciles –al fin y al cabo es una convivencia forzada con desconocidos a los que vemos más que a nuestra propia familia y amigos–, huelga decir que si esa relación se tiene que fraguar en un contexto de gran tensión y exigencia cognitiva, dentro de un espacio confinado como el de la cabina de interpretación, se necesita de una dosis adicional de buena voluntad para que la convivencia transcurra con normalidad.
Lo ideal sería que existiera una buena relación entre los intérpretes, basada en la solidaridad, el apoyo, la colaboración y el respeto, de tal forma que pudieran constituir un equipo de trabajo capaz de lograr los mejores resultados. Sin embargo, en ocasiones esto no sucede, y lógicamente una situación así redunda en una merma de la calidad final. Muchas veces los problemas tienen su origen en las diferencias de carácter o choques de personalidad entre los intérpretes, también influye el hecho de que éstos tengan diferente grado de veteranía, de preparación o distintas maneras de entender la profesión.

No hace mucho leí un artículo (Jensen, J.B., 2006. The strategic partnership in the conference interpreting booth. Proceedings of the Annual Meeting of the American Translators Association) de John B. Jensen de la Universidad Internacional de Florida (EE. UU.) que precisamente ahondaba en la importancia de las relaciones estratégicas en la cabina de interpretación. El artículo de Jensen detallaba los aspectos clave para conseguir el éxito en esta cooperación, así como las principales dificultades, sin olvidar los aspectos importantes que hay que negociar antes de abrir la puerta de la cabina. Además, en su artículo el autor incluía los resultados de un estudio preliminar que realizó con un grupo de intérpretes profesionales a quienes pedía que contestaran a varias preguntas relativas a diferentes aspectos del trabajo en equipo, un asunto al que no siempre se le da la importancia que se merece.
Interpretación con relé
Hace ya tiempo que quería hablar del relé, es decir, del sistema de trabajo en el que una cabina interpreta a partir del idioma original hablado en la sala hacia el español. Las restantes cabinas lo hacen a partir de la versión española de la citada cabina hacia los distintos idiomas extranjeros, mediante una conexión electrónica, o “relé”.

A pesar de la opinión –compartida– de la AIIC de que “Esta forma alternativa de organizar un equipo de interpretación simultánea puede parecer más rentable a primera vista, pero brinda una calidad notablemente inferior…..” y de que “una de las mayores garantías de calidad en la interpretación simultánea es que el intérprete trabaje siempre hacia su idioma materno. Así, en las situaciones de estrés que caracterizan a esta profesión, el intérprete tiene más recursos intuitivos a su alcance que cuando trabaja hacia un idioma extranjero”, hay que admitir que se trata de un sistema que se emplea con bastante frecuencia y por razones que nada tienen que ver con la calidad de la interpretación o de la comunicación:
Para que el “relé” funcione, el intérprete que trabaja a partir del idioma original debe cambiar manualmente el canal de salida cada vez que pasa del idioma extranjero al español y viceversa. Un fallo técnico o un descuido del intérprete al no cambiar el canal deja sin “relé”, y por lo tanto mudos, a los demás intérpretes. La interpretación queda interrumpida hasta que se subsane el fallo o descuido. Si el intérprete que da el “relé” se equivoca en algún concepto o cifra, se produce un error múltiple al transmitirse a todos los demás idiomas de trabajo. Si el intérprete que da el “relé” no consigue seguir el ritmo de la conferencia, los demás intérpretes se ven obligados a reducir el ritmo y con ello la cantidad de información. Los intérpretes que trabajan en cabinas mixtas son bilingües y utilizan por consiguiente su lengua materna y una lengua extranjera. Por muy bueno que sea el nivel de ésta, siempre es inferior al de la lengua materna. Los intérpretes que trabajan en cabinas mixtas no suelen tener el español como lengua materna, por lo que el español de “relé”, a partir del cual trabajan los demás interpretes, será de inferior calidad. Por ende, muy a menudo, a partir de un castellano no nativo se interpreta hacia lenguas extranjeras que también pueden no ser nativas. Llegados a este punto, la calidad ha menguado dos veces respecto del idioma original en todas las cabinas. El tiempo de espera que transcurre desde que habla el conferenciante hasta que se interpreta a todos los idiomas de trabajo se alarga, puesto que depende de la interpretación hacia el español. Resulta muy molesto durante la proyección de diapositivas, por ejemplo, cuando el último intérprete está comentando una diapositiva que ya no está en la pantalla, o durante los debates, sobre todo televisivos.
Vía: AIIC España
Bootheando durante un año
Hace un año ya que comenzó la andadura de este blog en el que -según las estadísticas- se han publicado 156 entradas, 106 comentarios, 18 categorias, 535 Tags, y por donde han pasado muchas más visitas de las que esperaba. Lo que no dicen las estadísticas es todo lo que he aprendido, lo bien que lo he pasado y la cantidad de buena gente que he podido conocer en la blogosfera.
Para celebrarlo y empezar este segundo año con buen humor, recupero uno de mis primeras entradas:
El video ilustra muy bien el concepto tan erróneo que tiene mucha gente sobre el trabajo de traductores e intérpretes. Muchos creen que cualquiera que “hable” un idioma puede hacer este trabajo y otros piensan que es cuestión de apretar un botón y la traducción “sale” automáticamente por los auriculares …. Afortunadamente también hay muchas personas que saben lo que cuesta hacer bien las cosas. ¡Soberbia la actuación de Catherine Tate!

Desde una cabina de la Asamblea Legislativa de Nuevo Brunswick
Hoy el New Brunswick Business Journal publica un artículo sobre la situación de los intérpretes en Nuevo Brunswick (Canada) de la mano de Nicolas Andreiu, intérprete en la Asamblea Legislativa de Nuevo Brunswick, la única provincia canadiense que posee el inglés y el francés como idiomas oficiales. Otra interesante perspectiva de la profesión.
Cruce de cables
Si interpretar ya es de por sí una tarea difícil, hacerlo escuchando dos discursos a la vez resulta de lo más meritorio, por no decir cómico. Me explico. Hoy me ha ocurrido una cosa de lo más curiosa. Estaba interpretando a un profesor holandés que dictaba una clase sobre los mecanismos de defensa que las plantas desarrollan para defenderse de herbívoros, plagas e insectos y estaba la mar de entretenida intentando seguirle la pista a un ácaro naranja que se estaba aventurando por un olfactómetro. De repente he empezado a escuchar también a un ponente danés que en la sala contigua estaba hablando del contenido del estómago de bacalaos, espadines y arenques…??¿¿¿
A veces se dan situaciones así de surrealistas, y desconozco la explicación porque el mundo de los cables y frecuencias es todo un misterio para mí. Curiosamente, a los pocos minutos de haberse solventado el incidente técnico, he empezado a escuchar (y los asistentes también) una telenovela, mientras mis colegas en la sala del danés escuchaban las preguntas sobre nematodos de mi sala …. Desde luego no hay nada como una buena dosis de buen sentido del humor para encarar un día así.

