Interpretación en España: Conferencia de Jesús Baigorri
Jesús Baigorri –profesor titular de Interpretación en el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Salamanca– impartirá una conferencia titulada «Historias de la interpretación en España» en el Salón de actos de la Escuela de Traductores de Todelo el próximo dos de septiembre a las 17:00.

La preparación y formación de intérpretes en España
Sergio Viaggio publicaba hace unos años en el No. 5 de La Linterna del Traductor (Marzo de 2003 – ISSN 1579-5314) una interesante reflexión sobre la situación de la formación de intérpretes en España con el sugerente título “La calamitosa preparación de intérpretes de conferencia en España” y que transcribo a continuación.
Por si a estas alturas hay alguien que no lo conozca, Sergio Viaggio es un traductor e intérprete argentino de amplia y reconocida trayectoria profesional (fue durante muchos años jefe de intérpretes de la Oficina de las Naciones Unidas en Viena) que ha publicado numerosos trabajos sobre la teoría, la didáctica y la práctica de la tradución y la interpretación y que ha dictado conferencias y cursos en escuelas de traducción e interpretación de Europa.
Leía yo el artículo de Susana Cruces Colado en el número 4 y volvía a taladrarme el seso mi sempiterna angustia: Pasas el examen para sacar la licencia de conductor y puedes sacar el coche a la autopista, sacas diploma de dentista y puedes sacar tu primera muela, te recibes de abogado y puedes defender a un acusado. En cambio, te gradúas de traductor/intérprete (así, de las dos cosas, que, como se sabe, son más o menos lo mismo, ¿verdad?) y ni sueñes con meterte en una cabina que, si no huyes despavorido tú solito, te van a sacar carpiendo. ¿Qué pasa con la inmensa mayoría de las escuelas de traducción e interpretación españolas que no confieren títulos de veras habilitantes?
Año tras año vienen a hacer cabina muda en Viena decenas de estudiantes de los años superiores de unas cuantas escuelas europeas (¡y una libanesa!). En el caso de las españolas (pero también de alguna otra), con pocas -ay, poquísimas- excepciones, la conclusión que sacan los estudiantes es la misma: no los preparan bien; entre lo que les enseñan y el mínimo que hay que saber y poder hacer para desempeñarse con un mínimo de idoneidad profesional media un abismo.
Pienso que las razones fundamentales son estas:
Alimenticio y alimentario
Esta mañana estaba escuchando la radio de camino al trabajo, y no he podido sino sonreirme al escuchar a un periodista usar el término alimenticio cuando en realidad debiera haber dicho alimentario. Suele ocurrir, y son errores por los que pasamos todos, por eso me sonrío, y puesto que lo mío es la agricultura y ciencias afines, conviene distinguir estas palabras porque no significan lo mismo. Alimenticio, dice la RAE, es lo que alimenta o tiene la propiedad de alimentar, y lo perteneciente o relativo a los alimentos o a la alimentación (aunque para este sentido la RAE recomienda usar de preferencia el adjetivo alimentario); Alimentario, sin embargo, es lo relativo a los alimentos y a la alimentación y también lo referente a la legislación sobre fabricación y venta de alimentos.

Alberto Gómez Font, de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), explica esta diferencia a las mil maravillas:
Cuando tenemos hambre acostumbramos a comer alimentos que, además de saciarnos, nos alimentan, y habitualmente casi todo lo que comemos es, o debiera serlo, alimenticio, es decir, «que alimenta o tiene la propiedad de alimentar».
Lo que nunca hacemos, o al menos no deberíamos hacerlo, es comernos una industria, pues además de no ser alimenticia, podría resultarnos algo indigesta, y, sin embargo, no es nada raro oír hablar de la industria alimenticia.
De la misma manera que la industria no puede ser alimenticia y su ingestión puede producirnos ciertos problemas de gases o de estreñimiento, tampoco es posible que exista una política alimenticia, ni a una gran cadena de supermercados o hipermercados podemos llamarla cadena de comercios alimenticios.
En estos y otros casos debemos emplear la voz alimentario, que es «lo propio de la alimentación o referente a ella». Así, hablaremos de industria alimentaria o de una cadena de comercios alimentarios o de alimentación. La diferencia está clara: alimenticio es lo que nos comemos, y alimentario (industria, política, comercio) es lo que nos es imposible comernos pero nos permite comer con más o menos variedad y calidad.
Notas para entrar en Traducción e Interpretación
A modo informativo, el diario El País publica las notas de corte que pidieron el pasado curso académico 2008-2009 en las Universidades públicas de España para la Licenciatura de Traducción e Interpretación:
Universidad Complutense de Madrid en Aranjuez
Nota mínima requerida: 5
Universidad Pompeu Fabra en Barcelona
Nota mínima requerida: 6.4
Universidad Jaume I de Castellón
Nota mínima requerida: 7.01
Universidad Autónoma de Barcelona en Cerdanyola del Vallès
Nota mínima requerida: 6.87
Universidad de Córdoba
Nota mínima requerida: 5
Universidad de Granada
Nota mínima requerida: 5
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Nota mínima requerida: 5
Universidad Autónoma de Madrid
Nota mínima requerida: 7.39
Universidad de Málaga
Nota mínima requerida: 6.21
Universidad de Murcia
Nota mínima requerida: 7.42
Universidad de Salamanca
Nota mínima requerida: 5
Universidad de Alicante en Sant Vicent del Raspeig
Nota mínima requerida: 8.3
Universidad Pablo de Olavide en Sevilla
Nota mínima requerida: 5
Universidad de Valladolid en Soria
Nota mínima requerida: 5
Universidad de Vigo
Nota mínima requerida: 7.78
Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea en Vitoria-Gasteiz
Nota mínima requerida: 6.75
Interpretación y protocolo
¿Qué relación existe entre el protocolo y la interpretación de conferencias? ¿Cómo afecta una mala organización protocolaria al trabajo de los intérpretes de conferencias? ¿Cuál sería la relación ideal entre protocolo e interpretación de conferencias para que los resultados en un evento fueran lo más exitosos posibles?
Nuria Navarro Zaragoza, de la Universidad de Murcia, responde a estas preguntas en un interesante artículo titulado “La interpretación y el protocolo” que apareció en el No. 4 de la revista Cartaphilus [Cartaphilus 4 (2008), 99-108].

El estudio de Navarro pretende indagar en la relación que existe entre la interpretación de conferencias y el protocolo y para ello estudia la situación desde un marco teórico, analizando cómo debe organizarse el protocolo en congresos que cuentan con interpretación de conferencias y cuál sería la situación ideal para estos profesionales.
