Traducción e interpretación: incidencias, incidencias e incentivos en Zaragoza

Hoy me han pasado la nota, que publica zaragozáme, sobre una conferencia que dicta Leo Hickey el jueves 2 de abril en Zaragoza, titulada “Zaragoza Lingüística: Traducción e interpretación: incidencias, incidencias e incentivos”. Siento no poder estar allí, pero el bootheo me lo impide; asistí a sus clases en Salford, en Jaca y en Zaragoza y siempre es un placer escuchar a Leo Hickey ….. ¡Espero que muchos podais disfrutar de su elocuencia y sentido de humor!

Zaragoza Lingüística: Traducción e interpretación: incidencias, incidencias e incentivos”
Mar 31st, 2009
by nerea.

La próxima actividad del Seminario Permanente Zaragoza Lingüística es este jueves, 2 de Abril, a las 12 de la mañana. El profesor Dr. Leo Hickey, de la Universidad de Salford dará una conferencia con el título: “Traducción e interpretación: incidencias, incidencias e incentivos”.

El Dr. Leo Hickey, profesor emérito de la Universidad de Salford, es especialista en pragmalingüística y traducción, por lo que es buen conocedor de los problemas pragmáticos que tiene la labor del traductor. Conoce perfectamente la lengua española y es un excelente comunicador, por lo que la charla, además de instructiva seguro que es más que entretenida.

Este jueves, 2 de Abril, a las 12 de la mañana, en la Sala de Juntas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza. La entrada es libre y gratuita, como todas las actividades de Zaragoza Lingüística. Lo organiza el grupo Sylex y en esta ocasión ha colaborado el grupo Interlae, del Departamento de Filología Inglesa y Alemana.
Más información sobre Zaragoza Lingüística en este enlace.

ORGANIZAN:
Grupo Sylex
José Francisco Val Álvaro
Francisco Hernández Paricio
José Luis Mendívil Giró
Mamen Horno Chéliz
Iraide Ibarretxe Antuñano
Javier Simón Casas
Cristina Sánchez Marco
Alberto Hijazo Gascón

Contacto:
sylex@unizar.es

Además, aprovechamos para informar de que ya es oficial el curso de verano de Biolingüística, en Jaca, Lenguaje, cerebro y genes: Lecciones de Biolingüística. Si queréis más información, en este enlace.

Interpretación y traducción gastronómicas

Una buena amiga, y compañera de bootheos, me pasó ayer un enlace a una página web que hará las delicias de traductores e intérpretes amantes del buen comer y el buen cocinar o simplemente dedicados a la traducción gastronómica. El sitio se llama Arte y Ciencia del buen comer. Enciclopedia gourmet y contiene un interesante diccionario gastronómico on line en español, inglés y francés. Además de datos históricos, curiosidades y recetas, también incluye información muy completa sobre vinos, champagne, caviar, trufas, setas, foie-gras, marisco, quesos, chocolate, café, té, destilados, cerveza, habanos y puros, cocina molecular y grandes chefs. Un auténtico placer para estar bootheando horas y horas.

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Y ya que estamos con las traducciones gastronómicas, transcribo un magnífico artículo del crítico gastronómico Caius Apicius (Caius Apicius es el nombre con el que firma sus artículos, publicados en varios medios a través de la Agencia EFE, un “historiador de la gastronomía” gallego llamado Cristino Álvarez.) titulado “Gastronomía: Traducciones y adaptaciones“:

Que la gastronomía es algo que está de moda parece innegable: no hay más que ver la avalancha editorial de los últimos años en torno a un tema tan gratificante y cotidiano como el buen comer y el buen beber. Lo que pasa es que, en este como en tantos otros casos, cantidad y calidad no son sinónimos.

Dejando aparte la proliferación de libros de cocina con recetas de “famosos”, que por lo general no tienen el más mínimo interés, no son pocas las versiones de obras escritas en otros idiomas que las editoriales españolas se apresuran a traducir y a poner en el mercado. Y por ahí vienen los problemas: por la traducción. O, mejor dicho, por la adaptación, prácticamente inexistente.

Errores de traducción los hay; pocos, pero los hay. Y no sólo en el mundo editorial. Hace unos días veía yo en casa una película de los años 50, en blanco y negro, ambientada en la Praga ocupada por los nazis de la segunda guerra mundial. Algunas de sus escenas se desarrollaban en un restaurante llamado “La caille d”or” (La codorniz de oro), cuyo rótulo apareció varias veces en pantalla, ilustrado con la imagen de una de estas pequeñas y sabrosas avecillas. Bien, pues el doblaje insistía en llamar al restaurante “La caja de oro”. Pobres codornices… Hace años, en una revista gastronómica española, un buen cocinero metido a mal escribano reprodujo el menú que ofreció Alfonso XIII a un presidente de la República Francesa. Ese menú incluía “cailles á la dominicaine”. El cocinero tradujo, tranquilamente, las codornices a la dominicana por “callos a la dominicana”, pasando de la pequeña gallinácea al mondongo.

Pero en los libros de cocina, o de gastronomía, ocurre algo parecido, y con demasiada frecuencia. Verán: hace algunos años, en una colección de libros culinarios ofrecida por un diario madrileño a sus lectores, las cigalas eran “gambas de la bahía de Dublín” (Dublin Bay Prawns), y las vieiras… “ostiones”.

Recientemente acaba de publicarse uno de esos tomos que vienen como enciclopedia, con las cosas por orden alfabético y tal. Bueno, pues en el capítulo de las coles aparecen los grelos. Los grelos, como sin duda saben ustedes, no son una col, sino las hojas del nabo cuando están a punto de echar brotes. En fin, la cosa no tendría mayor importancia si no fuera porque, bajo la fotografía de los grelos, se aclaraba que lo de arriba eran “cime di rapa”… que es el nombre italiano para la verdura nacional gallega. Claro, el texto no era italiano, sino —creo— alemán. El traductor pasó muy bien el alemán al castellano, pero se encontró con una expresión italiana que desconocía, y optó por dejarla tal cual. Lo malo es que la editorial lo dio por bueno, y “cime di rapa” tenemos en un libro en castellano. Un libro anterior en algunos años, también traducción, de la misma editorial, al hablar de los grelos decía que se producen, sobre todo, en la Baja Sajonia…

No es, insisto, un problema de traducción; es de desconocimiento de la gastronomía del país a cuyo idioma se traduce. Evidentemente, todo esto se evitaría si, además de pasar el texto por las manos de un buen traductor, luego se confiase, ya traducido, a un experto que sepa de qué va la cosa, que no ignore que las gambas de la bahía de Dublín son, en castellano de España, cigalas, como las “cime di rapa” son ni más ni menos que grelos.

Y es que no se puede “calcar” un texto pensado por y para alemanes, o franceses, y soltarlo sin más en el mercado español. O en el argentino, o el mexicano, que ésa es otra: cada país tiene no ya sus propios hábitos culinarios y alimenticios, sino su propia terminología gastronómica, y lo que aquí es “patata” allá es “papa”, o nuestro “tomate” es, para un mexicano, “jitomate”, o… mil casos. De modo que tampoco vale comprar los derechos de un libro escrito y editado en México y, sin meterse en más averiguaciones, publicarlo en España.

Pero se hace, ya lo creo que se hace. Y viceversa, por supuesto. A lo mejor es que pasar el texto por más manos, en este caso por manos que saben de qué va, encarece los costos editoriales. Pero no deja de ser patético que unos libros bien escritos, bien documentados y, estoy seguro, hasta bien traducidos, acaben por no servir más que para ocupar un espacio en la biblioteca y, como mucho, como textos de consulta ocasional para quienes nos dedicamos a estas cosas.

Que los italianos disfrutan de sus “cime di rapa”, pero los españoles, y sobre todo los gallegos, de lo que disfrutamos es de… nuestros grelos.

Vía: Revista Libertad Digital

Paciendo en pastaderos y redundas

Si buscamos la palabra “parcours” en cualquier diccionario bilingüe francés/español, la traducción que encontramos es trayecto o recorrido. Por más que busquemos, la traducción no se aleja de trayecto, o como mucho, viaje, ruta, camino, recorrido, tramo, o itinerario. “Parcours” es un término que resulta de lo más habitual cuando se traduce o interpreta en el ámbito del pastoreo, la ganadería extensiva, los problemas de erosión o desertificación, etc.

Por el contexto queda claro que “parcours” no se refiere ni a trayectos ni a recorridos sino más bien a tierras por donde andan paciendo ovejas, cabras o vacas. De hecho, así traduce “parcours” la FAO, como tierras de pastos (rangelands, en inglés), es decir, tierras no cultivadas, que comprenden terrenos forestales, que producen forrajes adecuados para el pastoreo del ganado.

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El “Dictionnaire forestier multilingue” [Ciences forestières, technologie, pratiques et produits forestiers. Association Française des Eaux et Forêts/Conseil International de la Langue Française (1975) Paris] ya recogía esta acepción del término “parcours” que traducía como “Pastadero” (RAE: terreno donde pasta el ganado) o “redunda” (?¿) en español y como range, grazing land pasture land o range land en inglés:

- tout terrain, y compris les terrains forestiers, qui produit du fourrage naturel (par opposition à la terre cultivée pour obtenir des produits agricoles, ou à la forêt dense).
- aux USA,les surfaces aisément accessibles et bien pourvues en eau,que les animaux préfèrent naturellement,sont dites parcours de premier ordre,les autres,qui sont sous-utilisées,sont dites parcours de second ordre.
- aux USA,”range” désigne aussi,par extension,une terre réenherbée,naturellement ou artificiellement,de façon à produire un fourrage qui peut être exploité comme la végétation naturelle.
- aux USA, le même terme désigne aussi une unité de paissance et (ou) de broutage, utilisée par un tropeau.

Imagino que el origen de este uso del término “parcours“, en el sentido de pastadero, se encuentra en la segunda acepción que recoge el Dictionnaire de l’Académie Française:

PARCOURS n. m. XIIIe siècle. Emprunté du latin percursus, « action de parcourir », avec influence de cours.
1. Action de parcourir ; chemin que suit une personne, un animal, un véhicule ; itinéraire emprunté, trajet accompli pour se rendre d’un point à un autre. Un long parcours. Le parcours d’un autobus, d’un tramway. Fig. Sa carrière a suivi un parcours régulier, original. (Le mot Parcours est employé à tort pour désigner la carrière, l’existence, l’évolution personnelle d’un individu.) Loc. Accident de parcours ou incident de parcours, voir Accident. Spécialt. SPORTS. Un parcours de cross, de golf, de steeple-chase. Reconnaître un parcours. Le parcours de l’étape franchit plusieurs cols. – MILIT. Parcours du combattant, parcours d’entraînement hérissé d’obstacles divers que les fantassins en armes doivent accomplir dans un temps déterminé ; fig., entreprise semée d’embûches.
2. Anciennt. FÉOD. Droit de parcours ou, ellipt., parcours, convention passée entre deux seigneurs voisins, qui permettait aux vassaux de l’un de s’établir sur les terres de l’autre, sans perdre leur franchise. – DROIT. Droit en vertu duquel les troupeaux d’une commune avaient accès à la vaine pâture d’une commune voisine.

Filólogos en extinción

Dice la RAE que la filología es la ciencia que estudia una cultura tal como se manifiesta en su lengua y en su literatura, principalmente a través de los textos escritos. El filólogo se sirve, por tanto, del estudio del lenguaje, la literatura y demás manifestaciones escritas, en cuanto constituyen la expresión de una comunidad cultural determinada.
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Pero muchas universidades en España están pensando en suprimir o fusionar los estudios de filología para adaptar las titulaciones al Espacio Europeo de Educación Superior, el archiconocido Proceso de Bolonia.

El Manifiesto en defensa de las Filologías de la Universidad del País Vasco insiste, entre otras muchas cosas, en que el estudio de las filologías no es sólo un modo de erudición, sino una forma de profundización en la cultura y de construcción de una identidad histórica y social.

Suprimir filologías por la escasez de estudiantes implicaría prescindir de la investigación en dichos campos, dejar de formar a futuros profesores de secundaria, traductores, editores o profesionales valiosos por su capacidad de análisis crítico. Y, sobre todo, supone lanzar a la sociedad el mensaje de que las humanidades son prescindibles. Y las humanidades, lejos de ser prescindibles, profundizan en el conocimiento humano y en la cultura, ayudan a estructar el pensamiento y facilitan la comunicación de las personas. Son un tesoro a proteger. (El País)

La interpretación en una nube

Mi trabajo de interpretación de la semana pasada se podría resumir en unas cuantas palabras:

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Wordle es una aplicación que ha desarrollado Jonathan Feinberg (ingeniero informático en IBM Research) y que sirve para generar este tipo de “nubes de palabras” a partir de un texto. Las nubes dan más prominencia a aquellas palabras que aparecen con mayor frecuencia en el texto. El programa también te permite cambiar el tipo de letra, el diseño de la nube y la combinación de colores. La “nube” resultante se puede imprimir, guardar o publicar en la galería de wordle.

Parece una buena herramienta no solo para el aula, en el análisis de textos, sino también para blogs y para el ámbito publicitario (en tarjetas, folletos, etc.)