Sujeto, verbo, predicado
Brrrr ….. no es la velocidad ….. brrrrr ….. no es el acento….. brrrrr …… no es el tema …… brrrr …. no son los términos ….. brrrrr …… son esos paréntesis dentro de unos corchetes que a su vez están citados -pero no sabemos dónde- y encajados en párrafos que a veces no se terminan o cuyo verbo principal se quedó relegado por culpa de un chiste malo e intraducible, que por cierto le recordó que el otro día……. ¿os suena?
¡Si es que el señor Nicolas Boileau-Despréaux ya lo dijo en el siglo XVII!
Ce qui se conçoit bien s’énonce clairement – Et les mots pour le dire arrivent aisément
Kató Lomb
Me temo que la entrada de hoy puede resultar algo extensa, pero merece la pena. Se trata de un personaje un tanto curioso y admirable: La intérprete Kató Lomb. Kató Lomb nació en 1909 en Hungría (Pécs), el 8 de febrero (el mismo día que mi suegra, pero unos cuantos años antes), y murió no hace mucho en Budapest (el 9 de junio de 2003). Fue traductora, un genio de los idiomas (¡hablaba sólo 17!) y una de las primeras intérpretes simultáneas del mundo.

Se licenció en física y química, pero enseguida empezó a interesarse por los idiomas; de hecho aprendió 16: búlgaro, chino, danés, inglés, francés, alemán, hebreo, italiano, japonés, latín, polaco, rumano, ruso, eslovaco, español y ucraniano. Tamaña proeza fue resultado de un gran esfuerzo como autodidacta y del planteamiento práctico con el que siempre se enfrentaba a un nuevo idioma.
Como intérprete visitó los cinco continentes, viajó a cuarenta países y resumió su experiencia y aventuras en un libro titulado An interpreter around the world (“Egy tolmács a világ körül”).
Su técnica, por llamarla de alguna manera, se basaba en la motivación, la autodisciplina o el control mental (afirmaba que había que estar totalmente convencido de que se iba a lograr el objetivo, de que se contaba con voluntad inflexible y aptitudes extraordinarias para los idiomas) y en contextualizar las palabras, algo que resulta de los más necesario, sino esencial, en la interpretación simultánea.
Nubes, satélites y mosquitos
Siempre me dicen que este blog parece un blog de botánica (¿será por que me dedico a interpretar en el campo de las ciencias agrarias?), así que hoy va de bichos, grandes y pequeños.

La semana pasada tuve la oportunidad de interpretar una conferencia interesantísima sobre el retorno de la lengua azul (parece el título de una película de miedo, de las malas), una enfermedad vírica, erradicada durante 40 años, que afecta a ovejas, cabras y vacas y que entraña graves riesgos sanitarios y produce tremendas pérdidas económicas y comerciales. La susodicha enfermedad se trasmite a través de un mosquito de nombre inofensivo, Culicoide, que viaja grandes distancias en nubes de polvo del Sahara.
Lo que más me llamó la atención fue el uso que se hacía de los satélites para predecir la llegada de los mosquitos y por tanto de la lengua azul. El Barcelona Supercomputing Center ya utilizaba programas informáticos muy sofisticados para estudiar el movimiento de las partículas de arena (nubes de polvo del desierto del Sahara) para predecir la contaminación en las ciudades. Esta información se está aplicando con gran inteligencia, de tal forma que en cuanto hay un foco de infección se consulta el satélite para saber si las semanas anteriores ha entrado polvo que arrastra enjambres de mosquitos. De esta manera, se puede acelerar la vacunación en determinadas zonas.
El mes pasado, el diario El País publicó un artículo que resume muy bien el proceso de entrada de la Lengua Azul.
