La fuerza del español
Esta semana El País publica un interesante artículo sobre la importancia que día a día está adquiriendo la lengua de Cervantes al otro lado del charco. De hecho, en 1994 la hablaban 330 millones de personas y en 2000 el español ya había superado al inglés como el idioma más hablado del mundo occidental. Según el Instituto Cervantes, institución pública creada por España en 1991 para la promoción y la enseñanza de la lengua española y para la difusión de la cultura española e hispanoamericana, el español es hoy en día el segundo idioma que más se estudia en el mundo (14 millones de alumnos en 90 países en donde no es una lengua oficial). Además, el español es uno de los seis idiomas oficiales de Naciones Unidas y también idioma oficial en varias de las principales organizaciones político-económicas internacionales (UE, UA, TLCAN y UNASUR, entre otras). El artículo del citado periódico explica como E.E. U.U. se ha convertido ya en el segundo país en hispanohablantes y en 2050 puede ser el primero, por delante de México.
Interpretando en la Expo de Zaragoza
Hoy recupero una crónica de Mario Sasot que leí este verano en La Vanguardia y que narra en primera persona el papel que desempeñan los intérpretes como garantes de la comunicación entre los participantes de cualquier evento, en este caso la Expo2008 en Zaragoza.
“Los intérpretes son la voz oculta de la Expo, los fontaneros imprescindibles para el mantenimiento de la intercultural y lingüística evento que congrega a más de cien países y a centenares de ONG, delegaciones y organismos internacionales durante 92 días en este meandro del Ebro. Por ello, conscientes de la importancia de su papel, la sociedad Expoagua y el comisario del Gobierno español para la Expo de Zaragoza decidieron contratar para estas tareas los servicios de la Unión Temporal de Empresas, formada por las Agrupaciones de Intérpretes de Madrid y de Barcelona. Una treintena de socios autónomos de estas dos asociaciones cubre la traducción al inglés, el francés y el español (las lenguas oficiales de la Expo) en el Centro Internacional de Prensa, la Tribuna del Agua, el Ágora del Foro de Entidades Cívicas, el Palacio de Congresos y en los pabellones de países de habla no española cuando celebran su día nacional. También pueden traducir conferencias del portugués o el italiano (como idiomas pasivos) o eventualmente al árabe, ruso, japonés o chino. Pertenecen a la prestigiosa Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias (AIIC), con 824 socios repartidos en 90 países. “Sus miembros son profesionales con formación específica de intérprete acreditada ante algún organismo internacional o titulados en alguna universidad con estudios de Traducción e Interpretación. La pertenencia a AIIC es una garantía de calidad ante la falta de un colegio profesional”, explica Guiomar Stampa, de la Agrupación de Intérpretes de Barcelona (AIB) y coordinadora de los intérpretes de la Expo. Los primeros problemas con que se encontraron estos intérpretes fueron de carácter técnico. “Cuando llegamos estaba todavía todo en construcción y a veces fallaban los cables de sonido o algunas cabinas eran menores de lo que marca la normativa. Pero todo ello se ha ido resolviendo poco a poco”, dice Guiomar. Félix Ordeig, con larga experiencia de intérprete en la Unión Europea, nos habla de la gran concentración y preparación previa que requiere este oficio. “A veces necesitas vocalizar mucho para que te puedan seguir los intérpretes de signos o de braille”. Beatriz Leboulleux, licenciada en Derecho y en la ESIT de la Sorbona, incide en el trabajo previo. “Debemos dedicar varias horas a la lectura de los dossiers de las ruedas de prensa para entender el tema y el contexto y fijar las palabras clave. En las cabinas estamos dos de un mismo idioma, pero incluso en los turnos de descanso tienes que estar pendiente del discurso por si el compañero necesita ayuda”. En ocasiones, la improvisación de ruedas de prensa o la distancia entre unos escenarios y otros en el amplio recinto de la Expo obliga a los intérpretes a echar carreras al sprint para llegar a tiempo. “Estamos adelgazando ese verano”, comenta entre risas la gerundense Cristina Amils, presidenta de la AIB.
En cuanto a los oradores más difíciles de traducir, Amils y Ordeig coinciden en señalar a algunos oradores portugueses “que se empeñan en hablar un portuñol ininteligible, o ponentes que hablan en inglés sin dominarlo. “En esos casos es mejor que usen su lengua propia. Su mensaje queda más claro y es más fácil traducirlo bien”, explican.”
vía: La Vanguardia
Tecnología para letras y sonidos
No hace mucho tiempo aterricé en la página web de Linguatec, una empresa que ofrece dos herramientas muy útiles para los intérpretes. Seguramente habrá programas similares de otras empresas o incluso gratuitos, pero me da la sensación de que Linguatec tiene una trayectoria bastante consolidada en el mercado de productos “lingüísticos”.
Uno de esos productos es “Voice Reader”, un programa de lectura que dispone de una voz extraordinariamente natural y que permite transformar cualquier texto en sonido, escucharlo inmediatamente o exportarlo a un archivo de sonido a transferir sucesivamente, por ejemplo, a un reproductor de MP3. Admite archivos de texto (*.txt), archivos RTF (*.rtf), archivos Word (*.doc) y archivos HTML (*.htm, *.html) y está disponible en hasta 15 idiomas, según la versión. Ofrece además la posibilidad de visualizar al locutor (el personaje que aparece en la ventana de animación), acelerar o desacelerar la velocidad de la síntesis vocal con la ayuda del regulador, así como cambiar el tono de la síntesis vocal con la ayuda del regulador. También se puede modificar el volumen de la síntesis vocal. Los usos son variados, principalmente el doblaje (de pod casts, por ejemplo), o las presentaciones y aplicaciones de aprendizaje a distancia o en línea (e-learning).
Cuando empecé a trabajar como intérprete tenía un montón de trabajo en temas de bioquímica y nutrición y me acuerdo que entonces me pasaron un programita bastante rudimentario (si lo comparamos con estos productos tan sofisticados) que pronunciaba las palabras que yo escribía en el ordenador. Me vino genial para “hacer oído”. Yo escribía interminables compuestos químicos o ácidos “kilométricos” y el ordenador los pronunciaba para mí, eso sí con voz de robot averiado; de esta manera me iba habituando a una terminología hasta entonces totalmente desconocida para mí, no sólo en inglés sino también en español (adrenocorticotropin, nicotinamide adenine dinucleotide, growth hormone inhibiting factor, flavinadeninedinucleotide, vasoactive intestinal polypeptide, por nombrar algunas).
El otro producto que me ha gustado es “Voice Pro” un programa de reconocimiento de voz. Más allá de los usos “típicos” de oficina, de grabación de notas de voz, ideas o dictados, se puede emplear también para grabar discursos o interpretaciones. Posteriormente se transfieren al ordenador y con la ayuda de un programa de reconocimiento de voz se puede convertir ese material en texto sin necesidad de teclear. Es una herramienta muy útil para la auto-evaluación del intérprete, no sólo para grabarse uno y escucharse después, sino para verlo por escrito y trabajar sobre los errores o repeticiones innecesarias, por ejemplo. En este sentido, me parece que es igualmente útil en el aula, en las facultades de traducción e interpretación. Linguatec además ha desarrollado dos versiones de Voice Pro especializadas para médicos y abogados.
Perdida en el cromosoma
Ayer estaba en cabina, interpretando los intríngulis de la reproducción de los cultivos y, entre meiosis, mitosis y tubos polínicos, se me apareció una cromátide. Hasta ahí bien. El problema es que mientras seguía destripando los entresijos de los cultivos dioicos, monoicos y saltando de cebada en cebada, no podía evitar seguir dándole vueltas a la palabrita, manteniendo ese diálogo interior tan propio de nuestra profesion, y preguntándome una y otra vez si no me habría equivocado y debiera haber dicho cromátida en lugar de cromátide …… En cuanto terminé de traducir me apresuré a consultar en internet y en todo tipo de diccionarios y glosarios para salir de dudas.
En Panace@ (volumen VII, No. 24) encontré una cromátide:
Unidad citogenética indivisible del cromosoma constituida por una fibra de cromatina (es decir, por una molécula lineal continua de ADN bicatenario y proteínas). El cromosoma puede existir en forma de una sola cromátide (como sucede en la anafase y la telofase mitóticas y en el período gap 1 o G1 de la interfase) o en estado de dos cromátides (como sucede en el período gap 2 o G2 de la interfase y en la profase y metafase mitóticas), en este último caso, como resultado de la duplicación del ADN en el período de síntesis de la interfase celular. Las dos cromátides que componen un mismo cromosoma reciben el nombre de «cromátides hermanas».
Según F. Navarro (Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina):
….la mayoría de los vocablos médicos que incorporan la terminación «–id» en inglés adoptan en español la desinencia «-ide». En bioquímica y biología molecular ello también se cumple en casos como diploid, diploide; solenoid, solenoide; capsid, cápside (muchísimo más frecuente incluso que la variante «cápsida»), pero existen notables excepciones a la regla: lipid, lípido; hybrid, híbrido; acid, ácido; plasmid, plásmido; cosmid, cósmido; fluid, fluido.
Para rematar, y queriendo consultar otra fuente adicional que viniera a respaldar esa traducción, se me ocurrió consultar El Vocabulario Científico y Técnico de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y en su página 267, incluía -para desconcierto de la intérprete- la siguiente entrada:
Cromatidio (sinónimo: Cromátida) – cada uno de los filamentos que forman un cromosoma, entre el comienzo de la profase y la metafase de la mitosis, así como entre la diplotena y la segunda metafase de la meiosis
Me rindo. ¿alguién me puede ayudar?
Intérprete móvil o móvil intérprete
Nokia ha sacado un producto bastante útil que denomina “Shoot and translate”. Se trata de una nueva tecnología basada en el uso de cámaras digitales integradas en los móviles y permite tomar una foto de un texto (un cartel o un menú, por ejemplo) y traducirlo inmediatamente al idioma seleccionado. La aplicación funciona traduciendo el texto que fotografiamos con la cámara del móvil: hace la foto, escanea el texto, lo traduce y después podemos leer o escuchar esa traducción.

Lógicamente, cuanto más complejo sea el idioma más espacio se necesitará para almacenarlo (el inglés, griego o francés ocupa unos 600kb, mientras el japonés o el chino necesitan más de 3 megabytes, por ejemplo).
Si el texto está mal escrito, o no se lee bien, podemos tener algunos problemas. Por supuesto, podemos introducir nosotros mismos el texto de forma manual pero entonces corremos el riesgo de no hacerlo correctamente y dificultar también la lectura.
Parece una buena idea, al menos muy práctica, para intérpretes viajeros más que para usarlo en cabina; aunque, quién sabe, con el tiempo…
