Sociedad Española de Astronomía
Desde febrero de 2008, la SEA (Sociedad Española de Astronomía) ha abierto un nuevo foro de discusión sobre terminología astronómica en castellano que merece la pena visitar. El foro incluye también términos que no son exclusivos de la astronomía y que, por tanto, pueden ser muy útiles en otros ámbitos.
Intérpretes premiados
La página web del Centro de Información de Internet China publicó el pasado jueves una noticia que nos llena de satisfacción: “China otorga premios a miles de intérpretes de Olimpiadas y Paralimpiadas”
China otorgó el jueves 26 de septiembre de 2008 premios a más de 1700 intérpretes y traductores por sus “extraordinarias contribuciones” para el buen desarrollo de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Beijing 2008.
El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Beijing (BOCOG) y la Asociación de Traductores de China (CTA, siglas de inglés) también condecoraron a 13 organizaciones, entre las que se incluyen el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Grupo Editorial Internacional de China.
Un equipo de más de 1700 traductores e intérpretes, entre ellos 400 profesionales y 1300 voluntarios, ofrecieron servicios de interpretación simultánea y consecutiva, así como traducción escrita, en un total de 44 idiomas y alrededor de 2000 conferencias internacionales y ruedas de prensa durante los Juegos, informó Zhao Huimin, funcionario del BOCOG.
Además, ayudaron a más de 11.000 atletas y cerca de 25.000 periodistas acreditados, procedentes de más de 200 naciones y regiones.
Su trabajo también permitió profundizar el entendimiento y la amistad entre los pueblos de diversas naciones, al tiempo que hizo que China y su civilización se acercaran al resto del mundo, señaló Liu Xiliang, director de la CTA.
Focus group
Hoy voy a poder disfrutar de un suculento postre (un enorme y jugoso melocotón de Calanda), producto de mi primera experiencia como participante en un “focus group“. Después de pasar años interpretando cursos y conferencias sobre marketing y escuchar a expertos en la materia analizar y explicar los entresijos de los llamados “focus groups“, hoy he podido tener la oportunidad de vivir lo que hasta ahora sólo había sido una palabra.
El diccionario de la AMA (American Marketing Association) incluye dos acepciones de “focus group“. La primera, en el ámbito del comportamiento del consumidor, se refiere a un método para recabar datos cualitativos sobre las preferencias y creencias de los consumidores a través del debate e interacción en grupo, centrándose -generalmente- en un tema o en un producto determinado (el susodicho melocotón de Calanda, en mi caso). También se refiere a un grupo de encuestados reunidos para igual propósito. La segunda acepción se enmarca en el ámbito de la investigación de mercados, y se refiere a una entrevista personal con un reducido número de personas a la vez; la entrevista se basa en el debate del grupo, más que en una serie de preguntas dirigidas, para generar datos.
La traducción que más me ha convencido de “focus group” es sin duda la de IATE (Interactive Terminology for Europe): grupo temático
Los grupos temáticos se componen de una serie de personas seleccionadas para debatir conjuntamente temas y cuestiones concretas. Se utilizan fundamentalmente para recabar datos cualitativos, es decir, información que pueda dar una idea de los valores y opiniones de las personas que participan en el proceso o actividad que se fiscaliza
En otros lugares he leído otras traducciones más o menos acertadas, como por ejemplo, reunión de grupo, discusión de grupo, grupo de discusión(¡ag!), sesiones de grupo, grupo focal (¡uh!), e incluso grupo analizado (?)… Definitivamente me quedo con la primera.
A vueltas con la polinización
Preparando una conferencia para la semana que viene me vuelvo a encontrar con dos viejos amigos, dos términos que, a menudo, se confunden en inglés. Se trata de “pollinators” [polinizadores] y “pollinizers” [variedades polinizadoras]. El término inglés “pollinator” se refiere a los agentes bióticos o vectores animales (abejas, mariposas, insectos, etc.) que polinizan las flores, es decir, trasladan físicamente el polen de la antera (órgano masculino de la flor) al estigma (órgano femenino), permitiendo que se efectúe la unión del gameto masculino en el grano de polen con el gameto femenino del óvulo, proceso conocido como fertilización o singamia. El término inglés “pollinizer” (“pollenizer” o “polleniser”) se refiere, sin embargo, a aquellas plantas que proporcionan polen, que son fuente del polen. El término se usa normalmente para referirse a cultivares plantados con vistas a una polinización cruzada. Sería el caso del níspero o del pistacho.
Al hilo del polen, la polinización y los polinizadores me han ido surgiendo otros términos, de entre los cuales hay un par de verbos que espero poder emplear profusamente la semana que viene: Pecorear (del latín pécora): Dicho de las abejas: Salir a recoger el néctar de las flores y Libar (del latín libāre): Chupar suavemente el jugo de una cosa. Se dice especialmente de las abejas.
Y ya para terminar, una curiosidad: La diversidad agrícola y de los ecosistemas agrarios se ve amenazada por la disminución de las poblaciones de polinizadores. Por ejemplo, en 1994, en California, los productores de almendras tuvieron que importar abejas melíferas de otros estados de los Estados Unidos para poder asegurar la polinización de sus cultivos.
¿quién dijo estrés?
Hay pocas actividades que requieran tanta concentración o que sean tan exigentes para la mente como la interpretación simultánea. Hace ya unos años que se vienen realizando -¡por fin!- estudios sobre el trabajo de los intérpretes y el nivel de tensión y estrés al que se ven sometidos y sus consecuencias para la salud. Se habla, por ejemplo, de una tensión positiva, que permite al organismo interactuar con su entorno y de una tensión más negativa que puede tener consecuencias perjudiciales para la salud. Hay teóricos que distinguen entre el estrés psicológico o emocional (miedo, responsabilidad, nivel de autoexigencia, etc.) –que varía según las personas y que depende de como el individuo perciba una situación determinada– y un estrés ambiental, más objetivo (ruidos, interferencias en el sonido, densidad del discurso, velocidad del orador, etc.).
Cuando nos ponemos los auriculares antes de empezar una conferencia siempre se siente un cierto nivel de tensión [hasta el intérprete más experimentado pasa nervios alguna vez] puesto que se es consciente de que pueden surgir conceptos desconocidos, acentos difíciles, una ponencia no prevista y además leída, oradores que intentan emular a Fitipaldi, etc. Está claro, que son cosas fuera de nuestro alcance y que -nos guste o no- son inherentes a la profesión, pero la formación, preparación y, por supuesto, la experiencia y las tablas ayudan al intérprete a reaccionar con rapidez y a salir más o menos airado de lances así. Ahora además, se habla mucho de la Técnica Alexander (desarrollada por el actor australiano Frederick Matthias Alexander a finales del siglo XIX) empleada en la formación de actrices y músicos y que parecer ser ha mostrado su utilidad en el campo de la interpretación para reducir el nivel de estrés y ansiedad y mejorar la postura. Marta Renau-Michavila tiene un artículo muy completo sobre la aplicación de esta técnica en el mundo de los intérpretes. Yo de momento me conformo con Pilates.


